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17-feb.-2026, martes de la 6.ª semana del T. O.

Un corazón duro lleva a discusiones, lleva a guerras, lleva al egoísmo... porque no hay compasión. Y el mayor mensaje de salvación es que Dios tuvo compasión de nosotros.

Qué bellas palabras nos regalas, Señor, al inicio de este día por medio de la carta del apóstol Santiago: «dichoso el hombre que soporta la prueba porque una vez superada recibirá la corona de la vida». Ojalá al inicio de este día podamos encontrar nuestra fe y nuestra confianza puesta en ti, que no pensemos en ningún momento en nuestras dificultades, sino en nuestras alegrías y en saber que Tú nos fortaleces en todo momento. Danos la capacidad de entender que Tú nunca nos darás nada que nos lleve por el camino equivocado y, al contrario, siempre quieres lo mejor para nosotros. Todo don procede de ti y por eso quieres que los compartamos con nuestros hermanos, amando y sirviendo, pero ante todo confiando en ti. Hoy nuestras manos y todo nuestro ser sean instrumentos de tu bondad y misericordia. 

Permítenos leer los signos de los tiempos desde nuestro corazón para que no tengas que decirnos igual que a los discípulos: «¿no acabáis de entender?». Porque tu respuesta es contundente. ¿Cómo pueden estar preocupados por el pan los que han sido testigos de tu capacidad para proporcionarles cuanto puedan necesitar? Tú les reprochas su lentitud en el aprendizaje y también su falta de profundidad en la visión, su superficialidad. Los invitas a no quedarse en la superficialidad de las cosas, sino a mirar los acontecimientos en profundidad. Que hoy miremos con ojos de fe y corazón de esperanza y podamos decirte: «aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad». Amén. 

Esperanzador y positivo martes para todos. Tengamos presente que todo don perfecto viene de arriba. Abrazos y bendiciones. 

Las palabras de los Papas

Pensemos en los cuatro grupos ideológicos de la época de Jesús: los fariseos, los saduceos, los esenios y los zelotes. Cuatro grupos que endurecieron sus corazones para llevar adelante un plan que no era el de Dios; no había espacio para el plan de Dios, no había espacio para la compasión. Cuando el corazón se endurece, cuando el corazón se endurece, olvida... Olvida la gracia de la salvación, olvida la gratuidad. Un corazón duro lleva a discusiones, lleva a guerras, lleva al egoísmo, lleva a la destrucción de nuestros hermanos, porque no hay compasión. Y el mayor mensaje de salvación es que Dios tuvo compasión de nosotros. Ese estribillo del Evangelio, cuando Jesús ve a una persona, una situación dolorosa: «tuvo compasión». (...) Jesús es la compasión del Padre; Jesús es la bofetada a toda dureza de corazón. Cada uno de nosotros tiene algo que se ha endurecido en su corazón. Recordemos, y que el Señor nos dé un corazón recto y sincero (...) donde mora el Señor. El Señor no puede entrar en corazones duros; el Señor no puede entrar en corazones ideológicos. El Señor solo entra en corazones que son como el suyo: corazones compasivos, corazones que tienen compasión, corazones abiertos. (Francisco - Homilía en Santa Marta, 18 de febrero de 2020)

ORACIÓN 

Señor Jesús, al comenzar este día, te pedimos tu ayuda para no caer en la ceguera de nuestros discípulos. Perdónanos por las veces que nos enfocamos demasiado en lo material, en la escasez o en las preocupaciones diarias, olvidando tu poder para proveer.

Te rogamos que nos concedas el don del discernimiento para reconocer y evitar la "levadura" de este mundo: la hipocresía, el orgullo, la envidia y la duda persistente. Ayúdanos a purificar nuestros pensamientos y a mantener nuestra mente enfocada en Tu Reino.

Abre nuestros ojos y nuestro entendimiento, para que podamos ver más allá de lo evidente y creer en Ti, incluso cuando las provisiones parecen insuficientes. Que tu Palabra sea el alimento constante que nos sostenga. 

Fortalécenos para vivir con fe, recordando siempre tus milagros pasados y confiando en tu providencia futura. Amén.

REFLEXIÓN (Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo)

A pesar de tener tiempo conviviendo con Jesús y de haber visto los milagros de cerca, los discípulos todavía no alcanzaban a entender lo que estaba sucediendo...

Jesús se da cuenta que los discípulos estaban murmurando sobre la falta de comida y les hace unas preguntas fuertes... Son preguntas que debemos de tener a la vista para esos momentos como los que vivieron los discípulos en la barca. Jesús nos hace un llamado de atención a nuestra memoria espiritual.

A veces tenemos el corazón tan endurecido y los ojos tan nublados por la ansiedad del día a día, que no vemos ni oímos. Nos preocupamos por el pan que nos hace falta, el dinero, la salud o la seguridad, y nos olvidamos que Jesús está sentado con nosotros en la barca. El problema de los discípulos y el nuestro no es la falta de recursos, sino la falta de memoria y de confianza en la Providencia divina... 

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre en qué estamos enfocando nuestra atención, si solo miramos nuestras carencias y nuestras limitaciones, vamos a vivir siempre asustados y angustiados. El Señor nos pide que despertemos, que usemos los ojos y los oídos del Espíritu para ver que en sus manos el poco siempre se convierte en más, y Él tiene todo el control. Hay que recordar y confiar en sus promesas. No dejar que la levadura del miedo, de la queja o de la incredulidad nos agobien y nos angustien...

PENSAMIENTO 

“Para estar espiritualmente unidos a Cristo, nuestro Salvador, y tener un alma pura, no es, pues, inútil, antes muy necesario, y hemos de tomarlo muy a pecho, librarnos de nuestras miserias y evitar el pecado; en una palabra, mantener nuestra alma alejada de todo lo que pudiera contaminarla. De este modo, libres de todo culpable remordimiento, podremos acercarnos dignamente a la comunión”. (San Cirilo de Alejandría)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.