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12-ene.-2026, lunes de la 1.ª semana del T. O.

la salvación es un don de amor, y como tal, ofrecido a la libertad humana. Siempre, cuando se habla de amor, se habla de libertad. Un amor sin libertad no es amor.

Un nuevo amanecer en este inicio de semana en el que nos levantamos confiadamente con alegría y optimismo porque hemos puesto nuestra confianza en Ti. Sabemos y tenemos la seguridad de que tú nos guiarás, nos orientarás y colocarás las palabras que quieres que dirijamos a nuestros hermanos y realicemos nuestras obras y acciones según tu voluntad. Permítenos, Señor, glorificarte en todo momento y darte gracias por este camino en el que comenzamos a sembrar semillas de esperanza de fe y de caridad para que al final de la semana tengamos una cosecha en la que tú mismo sientas la satisfacción de todo lo que hemos podido realizar. 

Al emprender nuestra jornada y verte pasar por el lago de la vida, queremos escuchar la palabra que dijiste a Pedro para nombrarlo tú discípulo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». 

Danos corazones abiertos a tu palabra y generosidad para compartirla con nuestros hermanos. Bendícenos, guárdanos y protégenos. Amén. 

Feliz y santa semana y un lunes satisfactorio. 

PALABRA DEL PAPA

En este texto del evangelista Marcos, hay que entender el tiempo como la duración de la historia de la salvación realizada por Dios; por tanto, el tiempo “cumplido” es aquel en el que esta acción salvífica llega a su culmen, a su plena actuación: es el momento histórico en el que Dios ha enviado al Hijo al mundo y su Reino se ha hecho más “cercano” que nunca. Se ha cumplido el tiempo de la salvación porque ha llegado Jesús. Sin embargo, la salvación no es automática; la salvación es un don de amor, y como tal, ofrecido a la libertad humana. Siempre, cuando se habla de amor, se habla de libertad. Un amor sin libertad no es amor. Puede ser interés, puede ser miedo, muchas cosas. Pero el amor siempre es libre. Y, siendo libre, requiere una respuesta libre: requiere nuestra conversión. Es decir, se trata de cambiar de mentalidad. Esta es la conversión: cambiar de mentalidad y cambiar de vida, no seguir más los modelos del mundo, sino el de Dios, que es Jesús, como hizo Jesús y como Él nos enseñó. (Francisco - Ángelus en la Biblioteca del Palacio Apostólico, 24 de enero de 2021)

ORACIÓN 

Señor Jesús, Tú que iniciaste tu misión proclamando que el Reino de Dios está cerca, te pedimos que tu mensaje resuene hoy con fuerza en nuestros corazones.

Te damos gracias por el llamado radical que hiciste a Pedro, Andrés, Jacobo y Juan. Señor, ayúdanos a escuchar tu voz con la misma disponibilidad y a responder con la misma inmediatez.

Danos la gracia de la conversión constante, para dejar atrás lo que nos ata (nuestras seguridades, nuestros hábitos, nuestras preocupaciones) y seguirte plenamente. Transforma nuestras vidas para que podamos ser "pescadores de hombres", atrayendo a otros a tu reino a través de nuestro testimonio y servicio. Amén.

Reflexión del Evangelio por Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi

Cuando leemos la llamada de los apóstoles, como hoy que Jesús se encuentra a Simón Pedro y a su hermano Andrés, les dice: ‘síganme, los haré pescadores de hombres’, podríamos pensar que solo para los que tienen un llamado al sacerdocio o a la vida consagrada, pero se equivocan. Cristo llama, es verdad, a algunos, como a mí, nos pide que lo dejemos todo para dedicarnos por completo a su servicio. Pero a ti y a mí, como bautizados, también nos llama. Y Cristo sigue llamando como hace dos mil años y me atrevería a decir que hoy llama con más fuerza que antes.

Nos llama a ser pescadores de hombres; sí, a pescar. La única manera de atraer hombres a que nos sigan es a través del testimonio. Si Simón y Andrés siguieron a Cristo sin conocerle, debía ser porque su presencia atraía, imponía; su autoridad, su firmeza, su ternura en la mirada.

Escuchemos a Cristo que sale a mi encuentro hoy y me pide le siga para ayudarle a pescar y llenar la barca de hombres y mujeres felices y alegres, porque han encontrado a Aquél que les llene el corazón, al mismo Cristo Jesús. Transmitir alegría, paz, amor, certeza que solo Él, Cristo, me puede dar.  

Pregunta:

¿Qué redes me cuesta dejar para seguir a Jesús con mayor libertad?

 

Hoy, si escuchan su voz, no endurezcan el corazón (Sal 95,7-8).
Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.