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11-feb.-2026, miércoles de la 5.ª semana del T. O.

Que el Señor nos cambie el corazón para buscar el verdadero tesoro

En el alegre trinar de las aves nos anuncias que un nuevo amanecer viene para cada uno de nosotros y eso nos motiva a darte gracias, porque iniciaremos nuestras actividades alegremente y motivados porque en este día honramos a María, Madre tuya y Madre nuestra, en su advocación tan hermosa de Nuestra Señora de Lourdes, ejemplo de servicio y entrega generosa. 

Ojalá que en este día nuestra caridad fraterna se manifieste en nuestros hermanos enfermos para que ellos, recuperada su Salud, te den gracias como hoy lo hacemos nosotros. 

Ayúdanos a comprender que, para Ti, lo más importante es que te honremos con el corazón y no simplemente de labios para afuera. Sea nuestra humildad y sencillez la característica que nos identifica como tus discípulos para que, haciendo la Voluntad del Padre celestial, amemos de corazón y te sirvamos con alegría. 

Señor, hoy como Salomón elevamos nuestra oración para pedirte que seas nuestra grata compañía, nuestra luz y nuestra verdad.  Bendícenos abundantemente y guíanos con tu amor y sabiduría. Amén. 

Un muy feliz, esperanzador y maternal miércoles.

ORACIÓN A LA VIRGENCITA 

Oh, amabilísima Virgen de Lourdes, ¡Madre de Dios y Madre nuestra!

Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches: pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti haya sido abandonado.

¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!

Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro enfermo… (dígase el nombre del enfermo/a).

Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios.

Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios.

Amén.

Virgen de Lourdes, ¡ruega por nosotros!

Consuelo de los afligidos, ¡ruega por nosotros!

Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros!

Meditación del papa Francisco

Cristo también pone en tela de juicio el "ojo", que es el símbolo de la intención del corazón y que se refleja en el cuerpo: un corazón lleno de amor vuelve el cuerpo brillante, un corazón malo lo hace oscuro. Del contraste luz-oscuridad, depende nuestro juicio sobre las cosas, como también lo demuestra el hecho de que un corazón de piedra, pegado a un tesoro de la tierra, a un tesoro egoísta -que puede también convertirse en un tesoro del odio, vienen las guerras.... Todos estos pedazos del corazón que están hechos de piedra, el Señor los hace humanos, con aquella inquietud, con aquella ansia buena de ir hacia adelante, ¡buscándolo a Él dejándose buscar por Él!

¡Que el Señor nos cambie el corazón! Y así nos salvará. Nos protegerá de los tesoros que no nos ayuden en el encuentro con Él, en el servicio a los demás, y también nos dará la luz para ver y juzgar de acuerdo con el verdadero tesoro: su verdad. Que el Señor nos cambie el corazón para buscar el verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no ser personas de las tinieblas. (21 de junio de 2013, homilía de la  misa matutina en Casa Santa Marta). 

Oración 

Señor Jesús, tengo que reconocer que a veces me da pena que tú veas mi corazón, pero también sé que tú puedes cambiarlo; te pido, Señor, que con tu amor y tu misericordia lo purifiques y lo renueves, lo cambies por uno como el tuyo para que pueda amar de un modo nuevo, como tú nos amas a nosotros. 

“Todos los hombres están llamados a ser santos e inmaculados ante Dios por el amor (cf. Ef 1, 4). Al mirar a la Virgen, se aviva en nosotros, sus hijos, la aspiración a la belleza, a la bondad y a la pureza de corazón” (Benedicto XVI, Ángelus, 8 de diciembre de 2005)

Reflexión (Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi)

Cristo es un hombre insistente y cuando nos quiere dejar algo claro no se cansa de repetirlo y de hablarlo. Hoy vemos que sigue con esa lección de vivir desde dentro, es decir, de cultivar lo que metemos al corazón porque eso es lo que sale.

Nos dice: ‘Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro’. Así es. Y hoy me pregunto ¿qué hay en mi corazón? Te invito a preguntarte ¿Qué hay en tu corazón? ¿Hay amor, esperanza, alegría, ilusión, buenos deseos? Y un paso más, ¿De qué alimento mi corazón?, ¿qué permito que entre [en él]?, ¿lo alimento de la Palabra de Dios, de buenas lecturas, de conversaciones útiles, constructivas, de pensamientos positivos, emociones y sentimientos buenos?

Señor, dame un corazón semejante al tuyo, donde el amor y el perdón reinen, donde la alegría y la esperanza broten, donde el servicio y la entrega prevalezcan. Enséñame, Señor, a seleccionar aquello que entre en mi corazón, solo cosas positivas, constructivas y lo demás, fuera. 

Qué difícil es realmente tener el valor para rechazar todo aquello que no suma, todo aquello que no construye, todo aquello que no une. Enséñame, Señor, a seleccionar aquello que entre en mi corazón. Llena, Señor, mi corazón de cosas buenas y positivas, para que así pueda llenar yo a otros corazones.

Al mirar a la Virgen, se aviva en nosotros... la aspiración a la belleza, a la bondad y a la pureza de corazón
Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.