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10-feb.-2026, martes de la 5.ª semana del T. O.

La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no se cambia el corazón, si no se traduce en actitudes concretas:...

En el alegre trinar de las aves nos anuncias que un nuevo amanecer viene para cada uno de nosotros. Eso nos motiva a darte gracias y a iniciar nuestras actividades con alegría, fe y optimismo. 

Al celebrar a santa Escolastica, hermana melliza y espiritual de san Benito de Nursia que, desde muy joven se consagró a Dios y siguió a su hermano hasta Montecasino. Que ojalá en este día nuestra caridad fraterna se manifieste en nuestros hermanos y podamos cumplir tu voluntad. Ayúdanos a comprender que, para Ti, lo más importante es que te honremos con el corazón y no simplemente de labios para afuera. Nuestra humildad y sencillez sean las características que nos identifican como tus discípulos para que, amando de corazón, te sirvamos con alegría. Señor, hoy como Salomón elevamos nuestra oración para pedirte que seas nuestra grata compañía, nuestra luz y nuestra verdad. Bendícenos abundantemente y guíanos con tu amor y sabiduría. Amén. 

Un muy feliz y esperanzador martes.

PALABRA DEL PAPA 

El evangelio presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere a la «tradición de los antepasados» que Jesús citando al profeta Isaías define «preceptos humanos». Y que no deben nunca tomar el «mandamiento de Dios». Las antiguas prescripciones en cuestión incluían no solamente los preceptos de Dios revelados a Moisés, sino una serie de detalles que especificaban las indicaciones de la ley de Moisés.

Los interlocutores aplicaban tales normas de manera muy escrupulosa y las presentaban como expresión de la auténtica religiosidad. Por lo tanto, reprenden a Jesús y a sus discípulos por la trasgresión de éstas, en particular las que se refieren a la purificación exterior del cuerpo.

La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: «Dejan de lado el mandamiento de Dios por seguir la tradición de los hombres».

Son palabras que nos llenan de admiración por nuestro Maestro: sentimos que en Él está la verdad y que su sabiduría nos libera de los prejuicios.

¡Pero atención!, con estas palabras Jesús quiere ponernos en guardia, hoy, ¿no? del pensar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. Como entonces para los fariseos, existe también para nosotros el peligro de considerar que estamos bien o que somos mejores de los otros por el simple hecho de observar determinadas reglas, costumbres, aunque no amemos al prójimo, seamos duros de corazón y orgullosos.

La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no se cambia el corazón, si no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y su palabra, buscar la justicia y la paz, ayudar a los pobres, a los débiles y a los oprimidos. (S.S. Francisco, Ángelus del 30 de agosto de 2015).

ORACIÓN 

Gracias, Señor, por este nuevo día y por tu paciencia que me sostiene. Hoy reconozco que muchas veces me preocupo más por las apariencias que por la verdad del corazón, y descuido lo esencial: amarte y amar como Tú me enseñas. Líbrame de una fe superficial, de palabras que no se convierten en obras. Enséñame a reconocer mis errores sin miedo y a dejarme corregir por tu amor. Amén. 

Reflexión sobre el evangelio (Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo)

Resulta irónico ver cómo a veces nos preocupamos tanto por las formas externas, que perdemos de vista el fondo de las cosas. En este pasaje, los fariseos y los maestros de la ley se acercan a Jesús no para aprender, sino para señalar lo que estaba mal según sus estándares. Cuando vieron que los discípulos no se habían lavado las manos según el ritual tradicional antes de comer. 

En nuestra realidad esto pasa muy seguido, nos volvemos expertos en criticar el comportamiento de los demás, sin fijarnos primero en las cosas que nosotros hacemos. Jesús nos invita a dejar de ser inspectores de la vida ajena y a revisar qué tan auténtica es nuestra propia forma de vivir. Dice Jesús: ‘este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí’. Es una advertencia directa contra la postura espiritual que a veces tomamos: podemos decir las palabras correctas, estar en un grupo de oración, ir a misa todos los días, proyectar una imagen impecable, pero si nuestras acciones diarias no nacen de un amor genuino, todo esto puede ser solo apariencia.

Al final, este pasaje es un llamado a volver a lo esencial: los ritos o las normas no pueden ser un pretexto para dejar de ser humanos o para ignorar el amor al prójimo. Seguir a Dios no se trata de complicarnos con mil mandamientos o reglas, sino de simplificarnos para que su amor sea lo que realmente guíe todas nuestras acciones y todas nuestras decisiones.  

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.