Pasar al contenido principal

5-feb.-2026, jueves de la 4.ª semana del T. O.

... deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios

«¡Buenos días, Señor!» Expresión con la que iniciamos esta nueva jornada que tú nos regalas y en la cual nos das un testimonio de amor, de generosidad y de confianza en ti, siguiendo el ejemplo de tu santa mártir Águeda, que celebramos en este día y que confío en ti y espero en ti; que dio testimonio de tu presencia entregando generosamente su vida, siendo quemada con carbones ardientes. Por eso se le invoca como protectora contra el volcán Etna. 

Ahora, Señor, permítenos meditar tu palabra. Nuestra vida creyente nace como respuesta a tu llamado para seguirte. Al llamarnos, nos vinculas a tu misión, enviándonos en tu nombre. Pero nos das condiciones y un estilo de vida concreto: no llevar para el camino, alforja, bastón, ni sandalias. Estas condiciones nos mostrarán la imagen del peregrino y con ella una serie de actitudes importantes: vivir ligeros de equipaje, ágiles y prontos para ponernos en marcha, disposición para cambiar de lugar (no un cambio físico, sino mental), capacidad de desinstalación. Por otro lado, nos pides no llevar pan ni alforja ni dinero, es decir, abandonar las seguridades externas para fundamentar la vida y la misión en la confianza en el Padre, no en las propias fuerzas y recursos. 

Ayúdanos, Señor, en este día a crecer en confianza en el Padre, para que podamos experimentar la humildad y la sencillez que nos permiten ponernos en camino hacia allí donde Tú nos envías. Danos la sabiduría que David transmitió a su hijo Salomón para seguir tus mandatos, para cumplir tu voluntad, pero ante todo para seguirte a Ti. Bendícenos abundantemente en este día y ayúdanos a comprender tus deseos de amor y servicio a nuestros hermanos. Amén. 

Un muy feliz y paciente día lleno de cosas hermosas y vividas con entusiasmo y optimismo. 

PALABRA DEL PAPA

Jesús toma la iniciativa de enviar a los doce apóstoles en misión (cf. Mc 6, 7-13). En efecto, el término «apóstoles» significa precisamente «enviados, mandados». Su vocación se realizará plenamente después de la resurrección de Cristo, con el don del Espíritu Santo en Pentecostés. Sin embargo, es muy importante que desde el principio Jesús quiere involucrar a los Doce en su acción: es una especie de «aprendizaje» en vista de la gran responsabilidad que les espera. El hecho de que Jesús llame a algunos discípulos a colaborar directamente en su misión, manifiesta un aspecto de su amor: esto es, Él no desdeña la ayuda que otros hombres pueden dar a su obra; conoce sus límites, sus debilidades, pero no los desprecia; es más, les confiere la dignidad de ser sus enviados. Jesús los manda de dos en dos y les da instrucciones, que el evangelista resume en pocas frases. La primera se refiere al espíritu de desprendimiento: los apóstoles no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad. Jesús además advierte a los discípulos de que no recibirán siempre una acogida favorable: a veces serán rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios. (Benedicto XVI – Homilía en la Santa Misa en ocasión de la visita pastoral en Frascati, 15 de julio de 2012)

ORACIÓN 

Te damos gracias, Señor, porque por tu inmensa bondad nos ha elegido para anunciar tu bondad y misericordia. En esta misión no nos envías solos, sino que además de tu segura compañía nos regalas un hermano con quien transitar la aventura de anunciar tu evangelio. Danos la gracia de acoger este mandato sabiendo que sólo tu gracia nos basta y nada más. Amén. 

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO (cf. Catholic.net)

El evangelista San Marcos escribe: "Llamó Jesús a los Doce". [...] Ese mismo llamado que hizo a los Doce hoy nos lo hace a nosotros. Nos invita a estar cerca de Él. Esa es la vocación de todo cristiano: buscar parecerse a Jesús en su comportamiento, que es lo que llamamos Santidad, y a llevar el mensaje de salvación a todos los hombres, que es lo que llamamos Apostolado. Esta es la doble vocación o llamado de todo cristiano, como tú y yo.

Ante ese llamado que el Señor nos hace personalmente a cada uno de nosotros, hemos de responder también de forma personal [...] ¿Por qué nos llama? Nos podríamos preguntar. ¿Por qué no a otros más sabios, más fuertes, más inteligentes que nosotros? [...]

Si le preguntáramos al Señor, Él seguramente nos ha de responder: "Porque te amo [...] Porque quiero que seas feliz"[...] La invitación del Señor es por amor. Con el mismo amor hemos de responder.

El Señor, además, siempre respetará nuestra respuesta, pues Él nos ha creado libres. Nunca nos forzará a decir sí o a decir no. ¡No! Él siempre pide que le contestemos nosotros por nosotros mismos. No nos amenazará, ni nos tratará mal. La respuesta al llamado amoroso de Dios a nosotros ha de ser libre y por amor. Después de haber llamado a sus discípulos, los envió de dos en dos a predicar, a anunciar la buena nueva, el Evangelio. Esa era su gran misión: anunciar a los demás la salvación.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.