En este día te podemos dar gracias por tu bondad y gratuidad, por la vida y por el inicio de este día que ponemos en tus manos, con todas las actividades que llevaremos adelante gracias a que nos das salud y deseos de hacer las cosas con voluntad y buenas actitudes. Que el camino a recorrer sea en medio de pétalos de esperanza y si encontramos espinas que no sean de dolor sino de sacrificio agradable. Que podamos vencer los obstáculos ya que vamos tomados de tu mano. Sean en este día, nuestras palabras dulces a los oídos de nuestros hermanos y que nos dirijamos a ellos en abrazos de consuelo y fraternidad. Permite que nuestra oración sea como la de san Carlos Lwanga, en nuestras tribulaciones y dificultades, las cuales te pedimos las podamos superar y valientemente “no dejemos de rezar”. En el amor y la protección de La Santísima Madre le pedimos a ella su intercesión. Bendícenos, guárdanos y protégenos. Amén.
Haz fructíferas las obras de nuestras manos en este miércoles y condúcenos por caminos de fe y esperanza.
Palabra del Papa
Si de hecho todo hubiera terminado con su muerte, tendríamos en Él un ejemplo de suprema autonegación, pero esto no podría generar nuestra fe. Él era un héroe. Murió, pero resucitó porque la fe surge de la Resurrección. Aceptar que Cristo está muerto y que murió crucificado no es un acto de fe. Es un hecho histórico. Pero, por otra parte, creer que ha Resucitado, es un acto de fe. Nuestra fe comienza en la mañana de Pascua (papa Francisco, 19 de abril de 2017).
