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26-oct.-lunes de la 30.ª semana del T. O.

Esta mujer sanada obtiene la esperanza, porque finalmente puede alzar la mirada y ver algo diferente, ver de una manera nueva.

Hoy nuestro corazón te agradece el don de la vida en esta semana que iniciamos. No una semana cualquiera, sino la semana que nos introduce en el mes de noviembre y nos recuerda que poco a poco nos acercamos al 2027. El año que parecía tan largo, va llegando a su fin. Empezamos además una semana hermosa en la que la liturgia nos invita a recordar a todos los santos y a los fieles difuntos. Recordemos con cariño a nuestros seres queridos, familiares y amigos que siguen formando parte de nuestras vidas. Sigamos el ejemplo de los santos que nos invitan a amar y servir a nuestros hermanos. 

Un ejemplo claro de tu amor es precisamente haber curado a la mujer encorvada. De nuevo los legalistas protestan porque Tú curas en sábado. Pero les recuerdas a ellos y hoy a nosotros que el sábado es un día de Dios, un día en el que recordamos tu bondad y te damos gracias por tu amor. ¿No es acaso el día del Señor el día más apropiado en el que podemos trasmitir tu amor y servirnos los unos a los otros?

Hoy te queremos ofrecer nuestro amor como don de fragancia agradable. Líbranos de nuestras debilidades, ayúdanos a estar firmes en tu presencia como hijos que sabemos que nos amas y que queremos comunicar ese amor a todos los que encontremos en nuestro camino. Gracias por enseñarnos que en todo momento y a cualquier hora, en cualquier día tenemos el deber y más que el deber tenemos la alegría de poder servir a nuestros hermanos, pero primero que todo líbranos de nuestros encorvamientos que muchas veces nos impiden ver las necesidades de nuestros hermanos. Danos la gracia de ser buenos, comprensivos y misericordiosos y sobre todo perdonando de corazón como nos pide hoy san Pablo. Que sea una semana llene de fe, esperanza, caridad y de mucha alegría y felicidad por todo el bien que podamos realizar. Nuestra Madre Santísima nos proteja y auxilie. Amén. 

Feliz y Santo inicio de semana. 

PALABRA DEL PAPA

Al igual que la mujer encorvada del Evangelio, el riesgo es siempre el de quedarse prisioneros de una mirada centrada en nosotros mismos. Pero, en realidad, muchas cosas que importan en la vida —podríamos decir las cosas fundamentales— no nos las damos nosotros mismos, sino que vienen de los demás; nos llegan y las recibimos de los maestros, de los encuentros, de las experiencias de la vida. Y esta es una experiencia de gracia, porque sana nuestros encorvamientos. Se trata de una verdadera sanación que, al igual que le sucede a la mujer del Evangelio, nos permite volver a tener una postura erguida ante las cosas y ante la vida, y mirarlas en un horizonte más amplio. Esta mujer sanada obtiene la esperanza, porque finalmente puede alzar la mirada y ver algo diferente, ver de una manera nueva. Esto sucede especialmente cuando encontramos a Cristo en nuestra vida: nos abrimos a una verdad capaz de cambiar la vida, de distraernos de nosotros mismos, de sacarnos de nuestro encierro. (León XIV, Homilía en la Santa Misa con los estudiantes de las Universidades Pontificias, 27 de octubre de 2025)

Se trata de una verdadera sanación que nos permite volver a tener una postura erguida ante las cosas y ante la vida
ORACIÓN 

Jesús, Médico misericordioso, hoy reconozco ante ti todas esas cargas que hoy me impiden caminar con alegría. Tú conoces cuánto me cuesta avanzar cuando la tristeza o la incomprensión de los demás me doblegan el espíritu. Te pido que pronuncies hoy tu palabra de sanación sobre mi vida. Extiende tus manos sobre mi cabeza, suelta los nudos de mi ansiedad y ayúdame a recuperar la postura de un hijo amado por Dios. Amén.

Reflexión

En este relato podemos observar tres comportamientos frente a la mujer enferma: el del jefe de la sinagoga, el de Jesús y el del pueblo.

* El jefe de la sinagoga. Se indigna porque Jesús ha curado en sábado. Para él lo que importa es la observancia del sábado. Se podía haber esperado al día siguiente. La ley puede endurecer el corazón de modo que nos impida escuchar los gritos de los que sufren. Incluso podemos dar más importancia al asno que va a abrevar, que a una persona que sufre. Mientras se gastan cantidades fabulosas para cuidar con exceso a los animales, se están muriendo de hambre millones de niños.

* Postura de Jesús. No puede ver sufrir a la gente. Se le conmueve el corazón y pone a las personas por encima de las leyes. Jesús humaniza: ve a la mujer, la endereza, le devuelve su dignidad, y pone las manos sobre ella, es decir, le acaricia. Por eso, lo primero que le nace del corazón a esa mujer es glorificar a Dios. 

* La reacción de la gente es distinta: mientras los adversarios quedan confundidos, la gente sencilla se alegra de las maravillas de Dios. Lo mismo que ahora: mientras los hipócritas de siempre condenan al papa Francisco, la gente sencilla se acerca a Dios y le agradece el regalo de este Papa para la Iglesia y para el mundo de hoy.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.