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26-nov.-2025, miércoles de la 34.ª semana del T. O.

Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; no deben alejarnos del Señor...

Cuando la noche queda atrás y nos regalas la luz de un nuevo día se alegra nuestro corazón e iniciamos nuestras labores colocados en tus manos y diciéndote: “aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”. Envíame donde quieras que lleve tu mensaje de amor y guíame. Sé tú nuestra fortaleza para superar los obstáculos que se puedan presentar en esta jornada. Creemos que tus planes para nosotros son de paz y valor, y no de miedo o temor. Guarda nuestros ojos abiertos a los signos de tu venida. 

Ayúdanos a comprometernos sin descanso a hacer crecer tu reino entre nosotros, llevando a cabo tus planes de paz, amor y servicio y de todo lo que nos convierte en verdaderos discípulos. Y que todo esto abra un camino de fe y esperanza. 

Nos has dicho: «no tengáis miedo». Permítenos, Señor, que tengamos la fortaleza necesaria para seguir caminando y vislumbrando un horizonte de amor, servicio y entrega en solidaridad y fraternidad. Guárdanos en tu amor y tu bondad. Amén. 

Feliz miércoles para todos. 

PALABRA DEL PAPA

Jesús anuncia pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos deberán sufrir, por su causa. Pero asegura: «Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá» (v. 18). Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios. Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; no deben alejarnos del Señor, sino impulsarnos a abandonarnos aún más a Él, a la fuerza de su Espíritu y de su gracia. (…) Al final, Jesús hace una promesa que es garantía de victoria: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (v. 19). ¡Cuánta esperanza en estas palabras! Son una llamada a la esperanza y a la paciencia, a saber, esperar los frutos seguros de la salvación, confiando en el sentido profundo de la vida y de la historia: las pruebas y las dificultades forman parte de un designio más grande; el Señor, dueño de la historia, conduce todo a su realización. A pesar de los desórdenes y los desastres que agitan el mundo, el designio de bondad y de misericordia de Dios se cumplirá. Y ésta es nuestra esperanza: andar así, por este camino, en el designio de Dios que se realizará. Es nuestra esperanza. (Papa Francisco - Ángelus, 17 de noviembre de 2013)

ORACIÓN 

Señor Jesús, al meditar en tus palabras reconozco que seguirte puede traer dificultades y oposición. Dame la valentía para no negar tu nombre cuando enfrente la incomprensión, el rechazo o el dolor.

Te pido la gracia de la perseverancia inquebrantable. Cuando la traición o la dificultad intenten desviarme, recuérdame que mi verdadera recompensa no está en este mundo, sino en la vida eterna que me has prometido. Amén. 

Reflexión del Evangelio escrita por Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi.

Este pasaje es difícil de escuchar. Nos habla Cristo de cómo nos perseguirán, nos odiarán, seremos objeto de injurias, de contradicciones, nos quedaremos solos. Oye, pues no es muy alentador esto. Diría santa Teresa de Ávila: ‘Señor, ahora sé por qué tienes tan pocos amigos’.

Pero en realidad, si nos fijamos bien en lo que Cristo dice que dice al final del Evangelio: ‘si se mantienen firmes, conseguirán la vida’. Si nos mantenemos firmes en nuestros principios, en nuestros valores, en nuestras costumbres, en nuestra fe, conseguiremos la vida; esa vida que vamos buscando, una vida llena de armonía, de paz, de alegría, una vida llena, una vida plena. Eso es a lo que Cristo se refiere.

Que formemos bases y principios sólidos, que no nos gane la moda, que no nos gane el ‘todo mundo lo hace’; que no nos lleve la corriente, sino que seamos nosotros los que marquemos la corriente. Que nos señalen, pues que nos señalen; que hablen de nosotros, pues sí, que digan de nosotros, como decían de los primeros cristianos: ‘ellos son diferentes, ellos tienen unos principios y valores inamovibles’.

Que digan como decían de las primeras comunidades cristianas: ¡mirad cómo se aman! Y es eso lo que nos dará una vida plena. Es entonces cuando nuestra vida estará llena. No nos preocupemos por el cómo ni por el ‘qué dirán’; más bien, preocupémonos de cómo debemos vivir, de qué valor tenemos que defender, de qué creencia tenemos que reforzar, de qué dirá el Señor de cada uno de nosotros. 

Queremos tener la vida, ¡defendamos la vida! Queremos tener la alegría, ¡defendamos la verdadera alegría! Queremos tener fe, ¡defendamos verdaderamente nuestra fe!

Hoy, que mi «sí» sea «sí» y mi «no» sea no. Seamos firmes en nuestras decisiones, en nuestras convicciones y en nuestros valores.  

Pregunta:

¿He sentido miedo o vergüenza de mostrar mi fe en ciertos contextos?

Cita bíblica del día.

"Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos". (Mateo 5,10).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.