Al despertar esta mañana y contemplar tu creación, te damos gracias, Señor, por hacernos partícipes de tu amor. Danos la gracia en este día de poner humildemente nuestro granito de arena para que nuestras acciones ayuden al crecimiento de la creación y que todo lo que de palabra y obra realizaremos sea para glorificarte. Nuestro corazón muchas veces alberga dos clases de sentimiento. Uno es negativo: la envidia, el egoísmo, el pesimismo, que hoy en la lectura lo encontramos en Saúl respecto a David. Saúl, sufre ante el triunfo de David. La única manera de superar la envidia es estar a gusto con uno mismo, con lo que uno es y hace. Y para ello Tú nos ayudas mostrándonos el amor que nos tienes y posibilitando así el amor a los demás como hermanos y alegrarnos, de sus triunfos porque son nuestros hermanos.
El segundo es positivo: la amistad. De los sentimientos más apreciados por todos nosotros y que nos hace gozar más. En este relato, Jonatán, el hijo de Saúl, muestra una profunda amistad con David. “El alma de Jonatán se apegó al alma de David”. Por eso intercedió ante Saúl, su padre, que quería matar a David para que no lo hiciera. Cuántas veces tenemos en nuestros sentimientos momentos de rencor y de ira, que no nos dejan ser felices y nos impiden amar de corazón, pero siempre debemos procurar que nuestros corazones estén con sentimientos de reconciliación y perdón, de generosidad y servicio y ante todo llenos de ti.
Ayúdanos Señor, para que esta jornada sea muy productiva en frutos de amor y caridad y ante todo nos ayudes a superar los obstáculos que se puedan presentar. Nuestros pensamientos sean de servicio y fraternidad. De amor y generosidad. Un muy bendecido jueves para todos. Emprendamos nuestro día con alegría y optimismo, pero ante todo con tu presencia, Señor. Bendícenos, guárdanos, guíanos y protégenos. Nuestra Madre Santísima sea nuestra dulce y maternal intercesora. Amén.
PALABRA DEL PAPA
Jesús, que sale al encuentro de la humanidad herida, nos manifiesta el Rostro del Padre. Puede que en nuestro interior aún tengamos la idea de un Dios distante, frío, indiferente ante nuestra suerte. (…); por el contrario, es un Padre lleno de amor que se hace cercano, que visita nuestras casas, que quiere salvar y liberar, sanar todo mal del cuerpo y del espíritu. Dios siempre está cerca de nosotros. La actitud de Dios se puede describir con tres palabras: cercanía, compasión y ternura. Dios se hace cercano para acompañarnos, con ternura, y para perdonarnos. No olviden esto: cercanía, compasión y ternura. Esta es la actitud de Dios. (…) Miremos, entonces, el camino de Jesús, y recordemos que nuestro primer trabajo espiritual es éste: abandonar el Dios que creemos conocer y convertirnos cada día al Dios que Jesús nos presenta en el Evangelio, que es el Padre del amor y el Padre de la compasión. El Padre cercano, compasivo y tierno. Y cuando descubrimos el verdadero Rostro del Padre, nuestra fe madura: ya no nos quedamos como “cristianos de sacristía” o “de salón”, sino que nos sentimos llamados a ser portadores de la esperanza y la sanación de Dios. (Francisco - Ángelus, 4 de febrero de 2024)
ORACIÓN (https://www.pildorasdefe.net/)
Jesús, muchos te buscan, como aquellas multitudes que acudían a Ti, no por curiosidad, sino porque sabían que de Ti brota la sanación y paz que el mundo no puede ofrecer. Yo también me acerco con mis miedos más profundos, confiando en que basta rozar tu presencia para que todo en mi interior vuelva a ordenarse. Amén.
Reflexión del evangelio (P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo)
Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. Anunciar el Evangelio significa anunciar, sobre todo, a Jesucristo como el Emmanuel prometido, como el Señor y Juez de la historia, como el Hijo eterno de Dios nacido en la carne para salvarnos de la muerte que engendra nuestro pecado.
Hoy escuchamos a los demonios hacer parte de este anuncio, al encontrarse frente a Cristo lo declaran el Hijo de Dios; una afirmación contundente sobre la verdadera naturaleza de Cristo, una verdad profunda que revela la identidad misma del Señor. Además, se echaban a sus pies en posible señal de sumisión: ¿será que los demonios expresaban con ello temor ante el poder de Jesús? ¿será que querían exhibirlo para generar alboroto y evitar ser expulsados o, quizá, en su obcecación pretendían tentarlo para que fuese complaciente con ellos?; no lo sabemos, pero sí sabemos que, incluso los demonios, son capaces de declarar que Cristo es el Hijo de Dios sin realmente tenerlo como su Señor.
No seas tú también como esos demonios que proclaman la divinidad de Cristo Jesús, pero solo de dientes para fuera o por conveniencia; no sea que en lo concreto de tu vida te opongas, tú también, a la voluntad de Dios, que quiere que seas santo, como Él es Santo.
Porque la voluntad de Dios, y por tanto la santidad, se expresa en concreto: en el concreto de cada una de tus relaciones y de tu vínculo con la Iglesia toda, en el concreto de la intimidad de tu corazón y de tus decisiones y en lo concreto de tus de opciones vitales y cotidianas; en lo concreto de tu adhesión a la Palabra de Dios, la Tradición de la Iglesia y su Magisterio; en lo concreto de tu búsqueda de Dios y de los Sacramentos que ha dejado para poder llegar y tocar tu miseria para restaurarla.
Da pasos concretos, déjate santificar por Dios, déjate amar por su amor, y abraza siempre y en toda circunstancia, la voluntad salvífica de Dios para tu vida.
Pregunta:
¿Qué me mueve realmente a buscar a Jesús en mi vida cotidiana?
