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22-abr.-2026, miércoles de la 3.ª semana de Pascua

«Señor, dame valor, dame fuerza para seguir adelante, según la voluntad del Padre»

A ti, Señor, te damos gracias y bendecimos la grandeza de tu amor y misericordia. Tu generosa bondad en este nuevo y hermoso día que nos regalas. Haz que brille la luz de tu Rostro para cada uno de nosotros. Tú eres nuestro Dios y Señor, siempre fiel en todo momento en la felicidad y la tristeza, en la soledad y en la alegría y permaneces a nuestro lado, aun cuando no nos demos cuenta de tu presencia.

Danos la gracia de confiar sin límites y haznos cada vez más conscientes de que tú eres el sentido de nuestras vidas y que nos nutres con el pan de ti mismo. No permitas que nos dejemos llevar por el desánimo, cuando veamos en los demás oídos sordos a tus enseñanzas. Ayúdanos a ser constantes y consecuentes para que nuestro testimonio de vida sea tan efectivo como la predicación del apóstol Felipe y haz que la vida se llene de alegría. Que hoy nuestro granito de arena sea llevar alegría y felicidad y que llenos de ti tengamos vida en abundancia y una sed saciada porque creemos en ti. Bendícenos y guíanos e inspíranos con tu Espíritu para vivir la plenitud de tu amor. Tus palabras sean nuestras palabras: «porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado». Que hoy tengamos hambre y sed de ti. 

Feliz y saciado miércoles en el amor de Dios.

Palabra del Papa

«la obediencia a la voluntad de Dios es el camino de Jesús, que comienza con esto: “Vengo a hacer la voluntad de Dios”». […] A diferencia de lo que sucedió en el Paraíso terrenal «con la desobediencia de Adán»: esa desobediencia, especificó Francisco, que «trajo el mal a toda la humanidad».

En efecto, «los pecados son también actos de desobediencia a Dios, de no cumplir su voluntad. En cambio, el Señor nos enseña que este es el camino, no hay otro». 

«El diablo, en el desierto, en la tentación, le mostró otros caminos [y] lo rechazó». Lo mismo sucede «cuando Jesús no es comprendido y lo abandonan; muchos discípulos se marchan porque no entienden la voluntad del Padre»

Claro está, «son cosas difíciles, y no somos capaces, con nuestras propias fuerzas, de aceptar lo que el Señor nos dice». Pero hay ayuda para hacerlo, y es la oración: «Señor, dame valor, dame fuerza para seguir adelante, según la voluntad del Padre».

Y que el Señor «nos conceda a todos la gracia de que un día diga de nosotros lo que dijo de aquel grupo, de aquella multitud que lo seguía, de los que estaban sentados a su alrededor: “Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque quien hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Hacer la voluntad de Dios nos hace parte de la familia de Jesús, nos hace madre, padre, hermana, hermano». (cf. Homilía de S.S. Francisco, 27 de enero de 2015, en Santa Marta).

ORACIÓN 

Señor, yo vengo a la oración “con hambre”. No con hambre material ya que he desayunado bien, sino con hambre de Ti; hambre que llene mis aspiraciones más hondas, mis deseos más profundos. Y, junto al hambre de Ti, hambre de justicia; hambre de que se acabe el hambre en el mundo; hambre de que, en pleno siglo XXI, ya nadie muera de hambre.

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-22-de-abril-de-2026

¿Qué quería decir Jesús con la frase «Yo soy el pan de la vida»?

Naturalmente que Jesús no es un pan que se compra en la panadería. Es un símbolo de sí mismo. El pan es símbolo del alimento que comen los hombres cada día. No es “un lujo sino una necesidad”. La comunidad primitiva ha descubierto que sin Jesús no pueden vivir. Lo expresa muy bien la teóloga Elsa Támez: “Nuestro Dios es amor y pan. Confieso que no puedo vivir sin Dios, porque no puedo vivir sin amor o sin pan”.

Por otra parte, el pan tiene relación con la seguridad. Por eso decimos: “Esta persona ya tiene el pan asegurado” La primera comunidad cristiana es consciente de la “propia fragilidad”, de la palpable “inseguridad humana”.  Y ha encontrado en Jesús “seguridad”. Pero no sólo seguridad para unos años o el tiempo de nuestra corta vida, sino que Jesús habla de “vida eterna”. Es decir, de una vida “más allá de nuestra vida”. También el pan tiene una connotación con “la bondad”. Solemos decir: este hombre o esta mujer son más buenos que el pan. Y me pregunto: Yo que me alimento todos los días de este pan de la bondad ¿Cómo no soy bueno? Salgo de Misa y murmuro, soy violento, calumnio…, ¡Es algo inconcebible!

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.