Otro día más que nos regalas hoy, Señor; contemplamos un bello amanecer en el inicio de esta semana y lo recibimos descansando. Gracias, Señor, por el descanso de este día; gracias, Señor, por lo que hemos vivido en el día de ayer en este domingo especial en que tú nos has dejado esta huella tan bella en el corazón de cada uno de nosotros. Ascendiste al cielo y nosotros quedamos mirando solo para el cielo, sino mirando con un horizonte bello, un horizonte lleno de ilusiones y lleno de esperanzas.
Tus mismas palabras nos incentivan, Señor, en todo momento para poder cumplir tu santa voluntad: «tened valor». Hoy sentimos que estás en nuestros corazones y nuestro valor se da en que iniciamos este caminar que lo hacemos en este descanso, pero reflexionando en tu palabra reflexionando en esta promesa grande. «Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo». Ascendiste al cielo al lado del Padre Celestial, pero no nos has dejado solos, simplemente es el premio de estar a la derecha del Padre. Permítenos, Señor, realizar las obras que nos permitirán ser testigos de tu amor. Que las fuerzas renovadoras de estos días sean motivo de felicidad y esperanza renovadora. Amén.
Un muy feliz lunes de descanso.
PALABRA DEL PAPA
Soportar, es más que tener paciencia, es llevar sobre los hombros, llevar el peso de las tribulaciones. También la vida del cristiano tiene momentos así. Pero Jesús nos dice: Tened valor en ese momento. Yo he vencido, también vosotros venceréis. Así, esta primera palabra nos ilumina para afrontar los momentos más difíciles de la vida, los momentos que nos hacen también sufrir. (…) confiar al Señor algo, confiar al Señor este momento difícil, confiarme a mí mismo al Señor, confiar al Señor a nuestros fieles; nosotros sacerdotes, obispos, confiar al Señor a nuestras familias, nuestros amigos. Es necesario saber decir al Señor: Cuida de estos, son los tuyos. Sin embargo, es una oración que no siempre hacemos: la oración de confianza. Es una bella oración cristiana la que reza: Señor te confío esto, llévalo tú adelante. Es la actitud de la confianza en el poder del Señor, también en la ternura del Señor que es Padre. (…) tres palabras: tribulación, confianza, paz. No hay que olvidar nunca que en la vida debemos ir por los caminos de la tribulación, porque es la ley de la vida; pero se debe siempre recordar, precisamente en esos momentos, de confiarse al Señor. Y Él nos responde con la paz. De hecho, el Señor es Padre que nos ama mucho y nunca defrauda. (Francisco, Homilía Santa Marta, 5 de mayo de 2015)
