Decir “Buenos días “, es decir: te deseo que hoy sea un día de felicidad, que Dios esté contigo, que todo vaya bien para ti. Es decirle a Dios: gracias por la vida, el amor, la salud y por todo lo que nos concederás en este día.
Que hoy seamos mejores hermanos para nuestros hermanos y cumplamos verdaderamente la ley que Tú nos has regalado. Ayúdanos para que, dispuesto el corazón, amemos tu ley de amor, que es la única eterna, misericordiosa y bondadosa. Hoy sea un día de esperanza, de armonía y de mucha fraternidad y solidaridad. Contamos Contigo y con Nuestra Madre Santísima porque tenemos la seguridad de que ella nos auxiliará y nos protegerá con su manto sagrado. Con este mismo amor te pedimos que seamos verdaderos discípulos tuyos. Que el gran mandamiento guíe nuestras vidas y lo recordemos constantemente: «Amen a Dios, y a su prójimo como a ustedes mismos». Contamos con tu fuerza Señor. A Ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Un muy positivo y amoroso miércoles.
Palabra del Papa
Integración: Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. Él, sin embargo, no deroga la Ley de Moisés, sino que la lleva a plenitud, declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del talión; declarando que Dios no se complace en la observancia del Sábado, que desprecia al hombre y lo condena; o cuando ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Moisés… La lógica del amor no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador, “que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. «Misericordia quiero y no sacrificio» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).
ORACIÓN
Señor, quiero que me enseñes lo que quieres decir con «dar plenitud». Te aseguro que no me gustan las cosas a medias. Me dejan vacío, triste, desilusionado. Quiero llenar de sentido mi oración, mi trabajo, mi descanso, mi compromiso en el amor, mi vida. Ayúdame, Señor, Dios mío. No quiero ser un tibio ni un perezoso. Amén.
REFLEXIÓN P. RAÚL ROMERO LÓPEZ 11 marzo de 2026
«Dios es amor». Dios no puede dar leyes que vayan en contra del amor o no sirvan para fomentar el amor. Llevar la ley a plenitud significa que todas las normas, por pequeñas que sean, si son vehículo del amor, me realizan, me plenifican. Pero las leyes que no fomentan ese amor no sirven. ¿Qué sentido tiene amar a Dios con los labios si nuestro corazón está lejos? ¿No hacían eso los fariseos? ¿Qué sentido tiene amar a Dios si este amor no nos lleva a amar a nuestros hermanos? ¿No nos dice san Juan que ese tipo de amor es mentira? ¿Se puede decir que unos hijos cumplen con sus padres mayores cuando les dan comida, los llevan al médico, les ponen calefacción en el invierno… pero después no son capaces de darles un beso, un abrazo, una manifestación de cariño? “Propio del amor es abajarse” (santa Teresita). Nuestros mayores necesitan y esperan que nosotros “nos abajemos” para escucharlos mejor; para poner nuestras manos calientes en las suyas ya frías y arrugadas; para ayudarles a levantarse cuando ya no tienen fuerza para hacerlo. Hoy día, en las residencias, nuestros mayores viven con todas las necesidades materiales cubiertas, pero viven en soledad porque no se sienten queridos. Por eso muchos no sólo se mueren con sufrimiento, sino que se mueren de pena. Traslademos eso mismo a Dios. ¿De qué le sirve a Dios que seamos creyentes si no somos capaces de demostrarle nuestro cariño? Hay una frase en la Biblia que me hace temblar: «Ojalá fueras frío o caliente, pero como eres tibio voy a vomitarte de mi boca» (Ap 3,15). Hay muchas vidas de cristianos que a Dios le causan nauseas. Todo lo que vivimos y no podemos reciclar en amor, es tiempo perdido. “En la tarde de la vida se nos examinará sobre el amor” (san Juan de la Cruz).

