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10-jun.-2026, miércoles de la 10.ª semana del T. O.

La lógica del amor no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador

Buenos y agradecidos días al Dueño de la vida. Señor, tú has tomado la iniciativa de amarnos. Enriquécenos con Tu Espíritu envíalo sobre nosotros generosamente, sin medida, para que no nos escondamos detrás de dificultades para apagar al Espíritu Santo y no le dejemos actuar. Que él ensanche nuestro corazón y nos estimule para que sepamos descubrir los numerosos caminos del amor.

Permítenos, Señor, tener la confianza y seguridad de Elías; que no seamos temerosos ante los retos y dificultades que hoy nos pueda presentar la vida. En Ti confiamos y a Ti nos acogemos y sabemos que no quedaremos defraudados. Gracias, Señor, por enseñarnos a cumplir la ley del amor como signo de servicio y entrega. Que la ley perfecta sea la de amarnos como Tú nos has amado. Amén. 

Un feliz miércoles pleno en la presencia del Señor y bajo la protección de Nuestra Madre Santísima.

Palabra del Papa

“Integración: Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. Él, sin embargo, no deroga la Ley de Moisés, sino que la lleva a plenitud, declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del talión; declarando que Dios no se complace en la observancia del Sábado que desprecia al hombre y lo condena; o cuando ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Moisés… La lógica del amor no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador, “que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. “Misericordia quiero y no sacrificio”» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

Misericordia quiero y no sacrificio
ORACIÓN

Señor, hoy te pido perdón por las veces que he disfrazado mi falta de caridad bajo el cumplimiento rígido de las normas, juzgando con severidad a mis hermanos. Abre mis ojos para entender que tu yugo es suave y que tu ley es un sendero seguro hacia la vida eterna. Ayúdame a no ser piedra de tropiezo, sino un faro de esperanza para los demás Amén.

Reflexión 

Dios es amor. Dios no puede dar leyes que vayan en contra del amor o no sirvan para fomentar el amor. Llevar la ley a plenitud significa que todas las normas, por pequeñas que sean, si son vehículo del amor, me realizan, me plenifican. Pero las leyes que no fomentan ese amor no sirven. ¿Qué sentido tiene amar a Dios con los labios si nuestro corazón está lejos?  No hacían eso los fariseos? ¿Qué sentido tiene amar a Dios si este amor no nos lleva a amar a nuestros hermanos? ¿No nos dice san Juan que ese tipo de amor es mentira? ¿Se puede decir que unos hijos cumplen con sus padres mayores cuando les dan comida, los llevan al médico, les ponen calefacción en el invierno… pero después no son capaces de darles un beso, un abrazo, una manifestación de cariño? “Propio del amor es abajarse” (Santa Teresita). Y nuestros mayores quieren que nosotros “nos abajemos” para escucharlos mejor; para poner nuestras manos calientes en las suyas ya frías y arrugadas; para ayudarles a levantarse cuando ya no tienen fuerza para hacerlo. Hoy día nuestros mayores, en las residencias, viven con todas las necesidades materiales cubiertas, pero viven en soledad porque no se sienten queridos. Por eso muchos no sólo se mueren con sufrimiento, sino que se mueren de pena.  Traslademos eso mismo a Dios. ¿De qué le sirve a Dios el decir que somos creyentes si no somos capaces de demostrarle nuestro cariño? Hay una frase en la Biblia que me hace temblar: “Ojalá fueras frío o caliente, pero como eres tibio, voy a vomitarte de mi boca” (Ap 3,15). Hay muchas vidas de cristianos que a Dios le causan nauseas. Todo lo que vivimos y no podemos reciclar en amor, es tiempo perdido. “En la tarde de la vida se nos examinará sobre el amor” (San Juan de la Cruz).