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9-jun.-2026, martes de la 10.ª semana del T. O.

... si los cristianos perdemos sabor y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la efectividad

Bendecido día lleno de buenas esperanzas. 

Señor, tú pides a cada uno de tus discípulos ser la sal y la luz del mundo. Condimenta nuestras vidas y nuestras palabras con la sal de tu Evangelio, de tal modo que todos los que se encuentren con nosotros saboreen qué bueno es vivir en tu amor y trabajar alegres y esperanzados por un cielo y una tierra nuevos donde reine la justicia, la amistad y la paz. Tú das sabor a nuestras vidas por medio del pan y el vino, pues nos empapan en su fidelidad y amor. No permitas que perdamos nuestro sabor, al contrario, dale más fuerza todavía para usarlo con el fin de preservar en la bondad nuestro humilde servicio y amor. Permite, Señor, que nuestra luz irradie calor a nuestros hermanos, pero ante todo que seas Tú la luz que nos ilumina y nos lleva por el camino de servicio, entrega y disponibilidad. Gracias, Señor. 

Feliz, esperanzador y productivo martes y buen inicio de actividades. 

Palabra del Papa

«Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo». Para comprender mejor estas imágenes, tengamos en cuenta que la ley judía prescribía poner un poco de sal sobre cada oferta presentada a Dios, como un signo de alianza. La luz, entonces, para Israel era el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, el nuevo Israel, reciben, entonces, una misión para con todos los hombres: con la fe y la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda la humanidad. Todos los bautizados somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en un Evangelio vivo en el mundo: con una vida santa daremos «sabor» a los diferentes ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo a través del testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la efectividad (Ángelus de S.S. Francisco, 9 de febrero de 2014).

Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo
ORACIÓN 

Hoy quiero comenzar mi oración con una intensa acción de gracias por el regalo de la “sal” y de la “luz”. Con la sal descubro el sentido de la vida que no es otra cosa que una vida con sentido, una vida alegre, positiva, fecunda, en plena gratuidad. ¿Qué exige la sal cuando desaparece dando sabor a la comida? Con la luz puedo ver los colores, la belleza de la creación, la hermosura de las personas por fuera y, sobre todo, por dentro. Gracias, Señor, por la luz y por la sal. Amén.

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-9-de-junio-de-2026

Jesús no se limita a decirnos: debéis tener sal y luz en vuestras vidas. Sabemos que el verbo tener indica imperfección, precariedad, limitación. Decimos: tengo salud; sí, pero relativa. ¿Quién te puede asegurar que mañana estarás sano? Decimos: tengo vida; sí, pero relativa. ¿Quién te puede asegurar que mañana vas a seguir vivo? Somos muy limitados. Por eso Jesús no usa el verbo “tener” sino el verbo “ser” que connota plenitud, consistencia, estabilidad. Jesús no quiere que sus discípulos sean “fuegos artificiales”, que son bonitos, pero pronto desaparecen. Quiere que la esencia de nuestra vida sea luz. Que la luz sea el ADN más profundo de nuestro ser. Tampoco quiere el Señor que la sal de nuestra vida se desvirtúe y sea pisada por la gente. Quiere que “seamos sal”, que estemos siempre dispuestos a la entrega, al servicio, a la donación por los demás, hagamos desaparecer un mundo soso, aburrido, a punto de morir de asco.  Y nos dediquemos a construir un mundo más alegre, más saleroso, más feliz. Y esto, aunque sea a costa de desaparecer. «El que gana la vida para este mundo la pierde; pero el que la pierde la gana para la vida eterna». Jesús murió para que todos vivamos.

“El Señor os dice, vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo. Hoy vuestras voces, vuestro entusiasmo y gritos, que todos son por Jesucristo, se van a escuchar hasta el fin del mundo. Hoy están empezando un camino, el Jubileo de la Esperanza, el mundo necesita mensajes de esperanza. Vosotros sois la esperanza”.

Asimismo, el Santo Padre ha pedido a los jóvenes que puedan ser “señal de esperanza, luz para Roma, Italia y todo el mundo” caminando juntos en nuestra fe en Jesucristo. Papa León XIV 29-07-2025

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.