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Domingo 5º del Tiempo Ordinario Domingo 06 de febrero de 2022

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... la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la Palabra de Dios... Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echen sus redes para la pesca”...  (Lucas 5, 1–11).

 

El relato que hoy nos hace Lucas comienza con una escena asombrosa. Jesús está de pie a orillas del lago de Galilea, y la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios. No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús... la Palabra de Dios. No es sábado judío. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las Santas Escrituras que se leen al pueblo judío a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto a estas gentes es el mensaje, el Evangelio, el este hombre: Jesús de Nazaret.

También la escena de la pesca es sorprendente. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Simón Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la Palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas. La Palabra de Jesús es eficaz: produce (hace, obra) lo que dice...

Los datos y noticias actuales, hacen cada vez más patente la crisis innegable entre nosotros: la Iglesia Católica está perdiendo de manera preocupante el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unas décadas. No hemos de engañarnos. Los católicos venimos experimentando que nuestra capacidad para dar testimonio y transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. Nos han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias tecnológicas de comunicación.

Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos "haciendo cosas" desde una Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los niños, en los jóvenes, en las mujeres y los varones de hoy? ¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo?

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez