Hoy nos permites contemplar la grandeza de tu amor. Hemos despertado y nuestro corazón se alegra por el nuevo día, que esperamos esté inspirado en tu bondad y misericordia. Ponemos en tus manos nuestras actividades, nuestras familias, nuestros amigos y todas las personas que hoy compartirán nuestras vidas. Vamos bendecidos alegres y optimistas a iniciar muestra jornada y lo hacemos en tu nombre. Tú comenzaste tu enseñanza diciendo: “Escuchadme y entended”. Escuchar es el gran mandato: Sólo desde la escucha entendemos y comprendemos tu mensaje, porque con los oídos oímos, pero con el corazón escuchamos y entendemos. Del corazón brotan las buenas o malas acciones. El corazón es la fuente del bien y del mal. Tú afirmas “nada de lo que entra en el hombre puede hacerlo impuro”. Lo que sale de él sí.
Hoy queremos que las actitudes de nuestro corazón sean las buenas obras y acciones hacia nuestros hermanos. Que nuestros ojos vean la bondad de nuestro prójimo, nuestras manos se extiendan para ayudar, nuestros pies vayan al encuentro del desamparado y solitario, pero ante todo que de nuestros corazones sólo salgan buenas obras y acciones y te honremos y glorifiquemos de corazón y con el corazón. A ti te alabamos y te bendecimos.
Hagamos el bien y no hagamos lo que no queremos para nosotros. Feliz y fructífero miércoles lleno de buenas obras y acciones, hechas y realizadas con el corazón.
