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9-abr.-2022 sábado 5.° de Cuaresma

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Que el ideal de la profecía de Ezequiel sea también el nuestro: “nos recogerá y seremos uno sólo”

Iniciamos Señor, nuestra recta final para acompañarte en este camino para el que nos has dispuesto durante la cuaresma. Gracias porque hemos dispuesto nuestros corazones para el gran cambio que nos propones: cambiar nuestro corazón de piedra por el verdadero corazón de carne, de discípulos tuyos. Hemos recorrido estos cuarenta días y aunque algunos días nos hayamos rutinizado, hemos confiado plenamente en ti. Sembramos la semilla de ilusiones el miércoles de ceniza y desde ese día comenzamos a morir a lo negativo; hemos visto crecer la semilla de la esperanza y esperamos que dé frutos abundantes. Ahora, Señor, ayúdanos a tomar la cruz y emprender el camino hacia la Jerusalén de esperanza, llegar al Monte Calvario de la fe y poder morir allí al hombre viejo para resucitar contigo al hombre nuevo del amor y del servicio. Que el ideal de la profecía de Ezequiel sea también el nuestro: “nos recogerá y seremos uno sólo”. Ayúdanos para que estos días santos que iniciaremos en tu nombre, sean de recogimiento y no de dispersión. En ti confiamos y a ti nos acogemos. Amén.

Un muy feliz y descansado fin de semana.

Reflexión papa Francisco

La vida de Jesús es siempre un ejemplo para nosotros y las cosas que le han pasado a Jesús son cosas que nos van a pasar a nosotros, tentaciones, justificaciones, gente buena que está a nuestro alrededor y a lo mejor no la escuchamos y nos rodeamos de gente mala en el momento de la tentación para que la tentación se haga más fuerte. Pero no lo olvidemos nunca: siempre, detrás de un pecado, detrás de una caída, hay una tentación que empezó pequeña, que creció, que contagió a otros y al final encuentro una justificación del pecado. Que el Espíritu Santo nos ilumine con este conocimiento interior.

Recomendado

La oración, cuando es rezada con fe y humildad de corazón, se convierte en una poderosa fuerza que llega hasta el Trono de Dios. No nos olvidemos de orar a diario.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.