Otro día más que pasa en nuestras vidas y nuestros sentimientos son de corazón agradecido por toda la felicidad que nos vas regalando esta semana. Danos la fortaleza necesaria para no dejar perder nuestro ánimo confiado y nuestra alegría renovada. Te damos gracias por darnos a María como madre nuestra. En ella nos muestras lo fuerte que es tu gracia y lo misericordioso de tu amor.
Danos una fe firme en las grandes cosas que tú haces por nosotros y ayúdanos a responder a tus regalos y aunque nuestra fe sea débil y se tambalee creemos en ti y esperamos en ti y te pedimos que nos ayudes con la fuerza que a nosotros nos falta. Haz en nosotros las grandes cosas que deseas realizar y como María, que te sirvamos en humildad y sencillez y sobre todo que podamos cumplir la palabra que ella nos regaló en las bodas de Caná "haced lo que él os diga".
Ayúdanos, Madre de la bondad y de la ternura, a acercarnos en amor y servicio; visita nuestros corazones y nuestras familias como visitaste a tu prima Isabel. Y sobre todo que no nos dejes acabar el vino de la esperanza y la alegría. En tus manos estamos, en tu santo regazo nos sentimos protegidos. Amén.
Un muy feliz día bajo el amparo de María.

