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8-dic.-2021 miércoles de la 2.ª semana del Tiempo de Adviento

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la B. V. M

Bello día y bello amanecer el que nos regalas, Señor, para poder sentir la alegría en nuestro corazón, porque podemos honrar a tu madre santísima y madre nuestra. María nos guía en el camino a todos los que caminamos hacia Ti Señor. Hoy aplicamos a María, la virgen concebida sin pecado, las palabras del profeta: “Me regocijo de alegría en el Señor, mi alma se alegra en mi Dios”. Porque eres como el jardín de donde el Padre Celestial hace brotar la buena semilla. Porque es la sierva del Señor y la imagen de lo que habríamos de ser. Dios es fiel a sus promesas y, por medio de María, Tú has venido a nosotros. María es, la primera y la única que fue preservada del pecado. Ella es el paraíso restaurado donde Dios y nosotros nos encontramos mutuamente. Gracias Madre porque con tu “SÍ” nos abriste las puertas del amor y la ternura, al ser la “humilde Sierva del Señor”. Cuando dijiste “Sí” a los planes divinos, nos diste al Salvador.

Acepta Señor nuestro “Sí”, para que podamos llevar tu vida y tu esperanza a todos nuestros hermanos. Que éste sea el sacrificio que te agrade, y que nos haga crecer día a día en tu justicia, tu amor tu servicio y generosidad. Amén.

Virgen Santa e Inmaculada,

a Ti, que eres el orgullo de nuestro pueblo

y el amparo maternal de nuestra ciudad,

nos acogemos con confianza y amor.

Eres toda belleza, María.

En Ti no hay mancha de pecado.

Renueva en nosotros el deseo de ser santos:

que en nuestras palabras resplandezca la verdad,

que nuestras obras sean un canto a la caridad,

que en nuestro cuerpo y en nuestro corazón brillen la pureza y la castidad,

que en nuestra vida se refleje el esplendor del Evangelio.

Eres toda belleza, María.

En Ti se hizo carne la Palabra de Dios.

Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor:

que no seamos sordos al grito de los pobres,

que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos,

que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes,

que amemos y respetemos siempre la vida humana.

Eres toda belleza, María.

En Ti vemos la alegría completa de la vida dichosa con Dios.

Haz que nunca perdamos el rumbo en este mundo:

que la luz de la fe ilumine nuestra vida,

que la fuerza consoladora de la esperanza dirija nuestros pasos,

que el ardor entusiasta del amor inflame nuestro corazón,

que nuestros ojos estén fijos en el Señor, fuente de la verdadera alegría.

Eres toda belleza, María.

Escucha nuestra oración, atiende a nuestra súplica:

que el amor misericordioso de Dios en Jesús nos seduzca,

que la belleza divina nos salve, a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero.

Amén.

* Acto de veneración a la Inmaculada en la Plaza de España (8 de diciembre

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.