Día de descanso, día dedicado a Ti y a nuestras familias, para retomar fuerzas y hacer cosas que hagan posible nuestra felicidad, compartiendo nuestro tiempo y quehaceres con los que amamos. Gracias por alegrar nuestros corazones y enseñarnos a ser generosos. Hoy nos muestras el camino de la generosidad y ante todo la confianza en tus palabras: “Dios bendice y multiplica nuestra generosidad”. Esto nos lo muestras en las lecturas de este día: La viuda debió pensar que total daba lo mismo morir un poco antes que un poco después y con esa generosidad que sólo los pobres tienen, compartió lo poco que tenía con Elías. La respuesta fue el milagro: ni el aceite ni la harina se terminaron. Nos demuestras la generosidad del Padre Celestial. Él es generoso con nosotros, pero nosotros con frecuencia hemos sido tacaños con otros a la hora de compartir nuestro amor y nuestros bienes. Ayúdanos a descubrir que nosotros también somos realmente pobres: en fe, en confianza y en amor generoso. Danos la confianza de Elías y la de la viuda del Evangelio, para que siendo generosos en obras y palabras no nos falte nunca tu generosidad y tu amor. Que el puñado de harina de fe y el aceite de esperanza no se agoten nunca. Bendícenos abundantemente en este día y haz que nuestras buenas acciones y obras sean para glorificarte a Ti en nuestros hermanos.
Un muy generoso día de descanso. Bendecido y multiplicado en tu amor.
