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7-jun.-2022 martes después de Pentecostés

En este día, nuestro amor y agradecimiento nos hacen exclamar que desde tu sabiduría nos hablas con ejemplos que todos podemos enten

En este día, nuestro amor y agradecimiento nos hacen exclamar que desde tu sabiduría nos hablas con ejemplos que todos podemos entender ya que salen de tu corazón. Con cada elemento de nuestro diario vivir tú nos enseñas lo que es el valor de ellos y lo que nos representan.

La sal: su misión es disolverse entre la comida, al final resulta invisible a nuestros ojos, pero es perceptible para el gusto; realza el sabor, alegra las comidas y cuando falta la echamos de menos.

La luz: la luz natural o artificial nos permite movernos con facilidad y admirarnos ante la vida creada; cuando falta surge la desorientación y el miedo ante los peligros. Basta una vela encendida para vencer la más oscura de las noches.

A cada uno de nosotros, discípulos tuyos, nos has entregado una vela encendida el día de nuestro Bautismo como signo de tu luz. Es una luz incomparable que solo tú nada ni nadie nos puede dar, para saber que estamos, para amar, para guiar e iluminar el camino de nuestros hermanos que se encuentran en la oscuridad, en las tinieblas de la soledad y del pesimismo, y ante los tropiezos de la vida.

A cada uno nos has regalado un puñado de sal; nos la has dado en la Palabra y en la vida para dar sabor con las palabras y con las acciones. Ayúdanos, Señor, a dar sabor de fe, esperanza y caridad. Que sepamos entregar la vida para dar vida. Perdernos para ganarnos e iluminar con la luz de tu amor y tu bondad. Que este día sea pleno de tu presencia en nuestros corazones. Feliz e iluminado martes para todos.

Ofreceré la Eucaristía de esta mañana que se inicia, acompañado de mis hermanos sacerdotes por nuestros hermanos enfermos y nuestras familias. Feliz día.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.