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7-feb.-2022 lunes de la 5. ª semana del Tiempo Ordinario

Un nuevo amanecer, una nueva semana, nuevas expectativas y quizá nuevos caminos.

Un nuevo amanecer, una nueva semana, nuevas expectativas y quizá nuevos caminos. Permite, Señor, que iniciemos esta nueva semana llenos de fe, de esperanza y ante todo llenos de tu presencia. Danos paciencia y la perseverancia para que todas nuestras buenas acciones sean bendecidos en tu nombre y no permitas, Señor, que nuestra falta de constancia nos vaya a llevar a un camino de debilidad o de pesimismo; al contrario, que confiando en Ti podamos realizar las obras que tú nos regalarás durante esta semana; que no pidamos más signos que tu presencia, más señales que las de tu amor y ─ante todo─ Señor, que no te pidamos más que los dones de la sabiduría y de la inteligencia para poder realizar nuestras labores. Hoy, con mucha alegría, vamos a retomar el camino que traemos, pero ayúdanos a no caer en negativismos, en angustias. Perdónanos porque, por nuestra fe débil, pedimos a veces señales y milagros. Sabemos que tú eres nuestro Señor y Salvador.

Danos ojos de fe para percibir el signo de que tú estás con nosotros, en tu presencia y en tu mensaje, en tu palabra. Purifica nuestra confianza en ti para que logremos madurar en nuestra fe. Sea el inicio de este día y de esta semana, un motivo muy especial para poder servir amando, poder guiar reconciliando. Amén. Feliz y santificado inicio de semana. Nuestros signos y señales sean la sencillez, la humildad, el servicio y el amor. Bendícenos, guárdanos y protégenos, porque en ti confiamos y en ti esperamos.

 

ORACIÓN

Cuando viniste a este mundo, fueron muchos los enfermos y desvalidos que al tocarte sintieron esa poderosa fuerza que sanaba sus males y dolencias.

También yo acudo a Ti, Señor de señores, para mostrarte mis llagas y clamar por tu compasión. Ven con tu Palabra de poder, capaz de restituir todas las fuerzas de mi alma.

Señor, mi dulce amor, Tú eres el Médico de médicos, el que a todos sana y liberas de toda acción del mal. Confío en que cuidas de mí. Abro mi corazón a tu amor sanador.

Que no te siga solo con mis palabras, sino que, cada una de mis acciones, gestos y testimonio, hablen siempre de la bondad infinita de tu corazón. Gracias por tenerme paciencia, por brindarme tus consuelos y porque en este momento me impulsas con fuerza a conquistar todas mis luchas. Amén. (Autor: Qriswell Quero de Pérez)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, Pbro.