Camino de amor de servicio y de generosidad nos regalas en este día que vamos a iniciar. Nos levantamos con alegría y energía sabiendo que tú nos guiarás y acompañarás. Podemos meditar tus palabras y mensaje que nos regalas en hoy.
La lectura del Eclesiástico elogia al rey David, tras habernos mostrado ayer su partida de este mundo; en pocos versículos nos muestra distintos aspectos de su larga y fecunda vida, desde que Dios lo eligió hasta su docilidad y correspondencia a esta llamada. Es justo reconocer su sincero amor a Dios, su arrepentimiento, su petición de perdón y la abundante misericordia que Dios derramó sobre él, manteniendo firme la alianza que le había prometido, pues Dios siempre es fiel a su amor y amistad con el hombre y no quiere jamás la muerte del pecador, sino que se convierta de su conducta y que viva (ver Ez 33,11). Eso lo experimentó David.
En el Evangelio, nos muestra otro gran personaje: Juan Bautista. Juan instó sin miedo a los grandes y poderosos mostrándoles que ellos también estaban sometidos a las leyes de Dios. Arriesgó su vida por lo justo, lo verdadero y por lo bueno. Que él nos inspire también a dejar que tu palabra se encarne profundamente en nosotros, asumiendo los riesgos de nuestra fe y viviendo tal como creemos. Que éste sea el modo de prepararnos para tu venida entre nosotros. Como Juan, podemos mostrar a otros el camino hacia Ti y preparar tu camino, solamente si nosotros mismos tomamos en serio tu palabra.
Ayúdanos a no ser como Herodes: ¿de qué le sirvió escuchar con gusto a Juan si lo traicionó de esta manera tan cobarde…? Herodes no fue fiel a su conciencia. Se traicionó a sí mismo, por quedar bien ante los demás y esta incoherencia le persiguió toda su vida. A veces, también nosotros podemos ceder ante el qué dirán y ser injustos e infieles a nuestros principios más sagrados. Concédenos un corazón leal, justo, fiel y un obrar coherente. Permite que, con sinceridad de corazón, te anunciemos como nuestro Salvador y Redentor. Amén.
Un muy anhelado viernes lleno de alegrías y bendiciones.
