Al término de este mes que nos has concedido y que hemos vivido intensamente amando a Nuestra Madre santísima, iniciamos un nuevo día sintiendo la satisfacción de que todo lo realizado ha sido cumplimiento de tu voluntad. Momentos de felicidad y también momentos de dificultad, todos ellos colocados en tus manos. Hemos salido adelante y nos colocamos en tu presencia iniciando cada una de nuestras actividades cotidianas; desde ya sentimos nuestra confianza de que habrá momentos de alegría para poder reír y disfrutar con las personas que amamos, pero seguro también tendremos que pasar algunas dificultades. En cada uno de estos momentos estaremos acompañados por ti. Eso nos conduce a la verdadera felicidad. Tu amor y tu compañía permanecerán en nosotros, ayúdanos a que en este día demos lo mejor de nosotros mismos, para asumir todos los momentos difíciles entendiendo que ellos hacen parte de nuestra vida. Iniciaremos este día con nuevas esperanzas para seguir saliendo adelante y seguir creyendo y confiando.
San Pablo nos invita hoy a vivir en vigilancia con una cierta tensión, aprovechando el tiempo como verdaderos hijos de la luz, sin dejarnos dominar por las cosas del camino y con invitación: “anímense mutuamente y ayúdense unos a otros a crecer como ya lo hacen”. Somos verdaderos hijos de la luz y seguimos el sendero de tu caminar. Señor, tú nos quieres liberar de todos nuestros males, de nuestros demonios particulares, de nuestras esclavitudes, envidias, temores y egoísmos. Señor, tú siempre estás dispuesto a curarnos, por eso te pedimos: ayúdanos a creer y esperar en ti. Amén.
Un muy feliz y bendecido martes.
