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30-mar.-2022 miércoles 4.° de Cuaresma

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Isaías: “en el tiempo de la misericordia te escuché, en el día de la salvación te auxilié”

Buenos y bendecidos amaneceres, los que nos regalas en este día. Amanece y saldrá el sol para darnos su calor y emprender nuestras labores. Gracias por tu amor y el amor del Padre Celestial, porque nos hemos levantado con alegría y optimismo.

Hoy recibimos otra lección de amor fiel y generoso en el libro de Isaías: “en el tiempo de la misericordia te escuché, en el día de la salvación te auxilié”. Tú sigues buscándonos, con un amor tan apasionado como el de una madre, aun cuando te hayamos abandonado. Danos esperanza y valor, especialmente cuando nos sentimos inseguros. Danos la seguridad de que tú quieres que vivamos en la plenitud y convencimiento de tu amor y de que tú permaneces siempre con nosotros. Que no nos falte tu presencia y tu auxilio, para ser generosos con nuestros hermanos y dar testimonio de amor tanto tuyo como del Padre. Hoy nuestra fortaleza sean estas palabras: «“Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”. (…) No pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo”». Gracias, Señor, por mostrarnos el rostro misericordioso y bondadoso del padre celestial gracias porque tú nos revela su amor y su fidelidad. Que hoy sea día de testimonio, amor y servicio. Un muy feliz y esperanzador miércoles. Abrazos y bendiciones abundantes.

Reflexión papa Francisco

Dios con su amor llama a la puerta de nuestro corazón ¿Por qué? Para atraernos, para atraernos a Él y llevarnos adelante por el camino de la salvación. Dios está cerca de cada uno de nosotros con su amor, para llevarnos de la mano a la salvación. ¡Cuánto amor hay detrás de todo ello! Así, rezando "hágase tu voluntad", no estamos invitados a bajar servilmente la cabeza, como si fuéramos esclavos. ¡No! Dios nos quiere libres; y es su amor el que nos libera... Si rezamos es porque creemos que Dios puede y quiere transformar la realidad venciendo el mal con el bien. 

Recomendado

No dejemos solo a Jesús en el sagrario. Tómate un pequeño tiempo y pasa por alguna iglesia cercana para adorar quince minutos a Jesús Sacramentado.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda