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3-sep.-2021 viernes de la 22.ª semana del Tiempo Ordinario

El ayuno que tú nos pides es totalmente diferente al que exigían los fariseos

«Llegará el día en que se lleven al novio y entonces ayunarán» (Lc 5, 34). Con estas palabras que nos regalas hoy, queremos iniciar nuestra jornada laboral el último día de la semana, colocados en tus manos y dándote gracias por todas las cosas hermosas que hemos recibido a través de esta semana, porque nos has enseñado en tu palabra a confiar en ti, a esperar en ti y a glorificarte. Hoy nos invitas a que comprendamos que nadie puede tener algo nuevo en algo viejo, que nadie puede tener esos sentimientos antiguos, sino que debemos tener el pleno convencimiento de tu infinito amor y tu bondad. No se trata que nosotros ayunemos o no. El ayuno que tú nos pides es totalmente diferente al que exigían los fariseos; el ayuno que tú quieres es que nuestro corazón esté totalmente renovado, que nuestro corazón sea como el odre nuevo para echar vino nuevo de amor, de esperanza y de caridad.

Al terminar una semana más lo hacemos en tu amor, en tu bondad, pero ante todo en tu presencia. Gracias, Señor, por todo lo que nos has concedido y nos concederás; permite que lleguemos al final de la jornada llenos de felicidad, de alegría y de optimismo. Amén.

Que este viernes sea un día lleno de satisfacciones, de generosidad, de fraternidad y de solidaridad. Los abrazo y los bendigo.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.