Con amorosa gratitud, despertamos esta mañana, con deseos de iniciar nuestra jornada, y hacerlo en la alegría del cumplimiento de la voluntad del Padre Celestial. Hoy celebramos con gozo la santidad de san Martín de Porres, nacido en Lima en 1.579. Vivió en plenitud la caridad y la humildad alimentadas por su amor a Ti, sus largas horas de adoración Eucarística, el amor a la Virgen María, sobre todo en su advocación del Rosario con la que conversaba amorosamente. Su testimonio de humildad, de sencillez y de confianza en ti sea nuestra inspiración para vivir de igual manera su pobreza espiritual y material, confiando en la providencia Divina como lo hizo él, que repartía el pan que llevaba en su canastico y que tú multiplicabas. Que el canasto de la fe, la esperanza y la caridad, lo encontremos siempre lleno con amor, felicidad y bondad para compartir con los hermanos.
En nuestras actividades y quehaceres diarios, tú nos invitas a cargar la cruz, a confiar en ti y ─sobre todo─ a no tener miedo ni desanimarnos. Ayúdanos a renunciar a todo lo que se oponga a que te sigamos incondicionalmente y así seamos verdaderos discípulos tuyos. Amén.
Que este miércoles sea para cada uno de nosotros de sentimientos generosos y de seguimiento incondicional a tu amor y tu misericordia. CONFIAMOS EN TU AMOR Y EN TU PALABRA.
