Qué felicidad poder contemplar otro amanecer y disfrutarlo, sirviendo generosamente y amando de corazón. Por esta hermosa mañana que bondadosa y misericordiosamente nos concedes, nuestro único deseo es corresponderte con la fraternidad y la solidaridad a nuestros hermanos.
Danos la gracia de tener momentos de mucha alegría y satisfacciones a lo largo de nuestra jornada. Te damos gracias al celebrar la fiesta de tus discípulos san Simón y san Judas Tadeo, porque al igual que llamaste a tus discípulos hoy nos llamas por nuestro nombre y nos envías para que seamos mensajeros de paz de amor de esperanza de felicidad. Permite que en nuestros corazones no alberguemos más que sentimientos buenos de confianza, de servicio y de entrega. Tú nos confías tu propia misión, a pesar de nuestras debilidades, porque “Confías” suficientemente en nosotros.
Fortalécenos con la ayuda del Espíritu Santo, para que nos esforcemos en hacer la tarea que nos encomiendas: ser testigos de tu amor, mensajeros de esperanza y portadores de tu misericordia.
Que nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y nuestra Madre nos acompañe. Amén.
Nuestra respuesta al amor de Dios: GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ME HAS LLAMADO. AQUÍ ESTOY, SEÑOR ENVÍAME.
