"Bendigo al señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Mi alma se gloria en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren" (Sal 33, 1). Gracias, Señor, al clarear de este nuevo día por todo lo que nos das, por el don de la vida y por todo lo que nos concederás para poder manifestar tu amor a nuestros hermanos.
Señor, tú siempre eres paciente y bondadoso. hoy te pedimos: Calma nuestra impaciencia cuando tratemos de imponer tu verdad, tu justicia y tu paz en aquellos que aún no están dispuestos a acogerlas. Que en nuestro desaliento e impotencia logremos aceptar que todo crecimiento verdadero viene de ti. Nosotros sólo podemos plantar la semilla: hazla brotar y florecer hasta hacerse un árbol frondoso que cobije a muchos en sus ramas, sobre todo a los que se encuentran agobiados, en tristeza o soledad.
La paciencia, la humildad y la modestia son necesarios en tu misión y en lo que nos encomiendas. Tú siembras, plantas, das crecimiento y luego cosecharás. Gracias por permitirnos ser tus colaboradores y no permitas que nos falte constancia para cumplir la voluntad del Padre Celestial. Santo Tomás de Aquino, a quien recordamos hoy como presbítero y doctor de la Iglesia, que llegó a vivir la plenitud de la santidad por medio de tu seguimiento, nos ayude a comprender que sus enseñanzas y su ejemplo de vida, son para nosotros testimonio de fe, de amor, de entrega y de servicio. Amén.
Que nuestra Madre Santísima nos conceda el don de su gracia y sea nuestro auxilio. Bendícenos, Señor, ya que a ti nos acogemos y en ti confiamos. Un muy feliz y anhelado viernes.
