Pasar al contenido principal

28-ene.-2022 viernes de la 3. ª semana del Tiempo Ordinario

"Bendigo al señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca.

"Bendigo al señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Mi alma se gloria en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren" (Sal 33, 1). Gracias, Señor, al clarear de este nuevo día por todo lo que nos das, por el don de la vida y por todo lo que nos concederás para poder manifestar tu amor a nuestros hermanos.

Señor, tú siempre eres paciente y bondadoso. hoy te pedimos: Calma nuestra impaciencia cuando tratemos de imponer tu verdad, tu justicia y tu paz en aquellos que aún no están dispuestos a acogerlas. Que en nuestro desaliento e impotencia logremos aceptar que todo crecimiento verdadero viene de ti. Nosotros sólo podemos plantar la semilla:  hazla brotar y florecer hasta hacerse un árbol frondoso que cobije a muchos en sus ramas, sobre todo a los que se encuentran agobiados, en tristeza o soledad.

La paciencia, la humildad y la modestia son necesarios en tu misión y en lo que nos encomiendas. Tú siembras, plantas, das crecimiento y luego cosecharás. Gracias por permitirnos ser tus colaboradores y no permitas que nos falte constancia para cumplir la voluntad del Padre Celestial. Santo Tomás de Aquino, a quien recordamos hoy como presbítero y doctor de la Iglesia, que llegó a vivir la plenitud de la santidad por medio de tu seguimiento, nos ayude a comprender que sus enseñanzas y su ejemplo de vida, son para nosotros testimonio de fe, de amor, de entrega y de servicio. Amén.

Que nuestra Madre Santísima nos conceda el don de su gracia y sea nuestro auxilio. Bendícenos, Señor, ya que a ti nos acogemos y en ti confiamos. Un muy feliz y anhelado viernes.

 Bendito seas mi Jesús, mi Señor, mi Salvador. Gracias por el inmenso y profundo amor que dejaste caer sobre mi vida. Quiero ser nuevo ante ti, ser testigo de tu poder, cúbreme con tu poder y Rompe toda cadena de dolor a la cual mi alma se encuentra atada. Contigo no hay miedo que valga, no hay problema que no quede sin solución, porque a tu lado experimento consuelo, seguridad y protección. Te amo Divino Maestro, Hijo de David. Amén. (Autor: Qriswell J. Quero de Pérez.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, Pbro.