Nueva jornada, nueva semana, la última del mes. Señor, te damos gracias por todo lo que tú nos regalas y nos regalarás y nos ponemos en tus manos para cumplir tu santa voluntad. Al iniciar nuestro camino de este día, te pedimos, Señor, que tú seas nuestra compañía, nuestro auxilio y que nuestra Madre nos proteja.
Venimos ante ti con nuestra humana sabiduría, seguros de nosotros mismos, pero en humildad y sencillez convencidos de que tu sabiduría es la que debemos asumir y aceptar; la sabiduría de confianza y sencillez, tu sabiduría de crucificado que nos es difícil de aceptar plenamente. Solamente así comprenderemos si estamos listos para aceptarte como nuestro Salvador y nuestro Señor. Ayúdanos a comprender que no somos los únicos, no somos exclusivos para llevar tu mensaje y tu palabra. Que nos hagamos como niños, pequeños, sinceros e inocentes y siguiendo tu ejemplo y tu palabra: “No he venido a ser servido, sino a servir”. Que sea una buena semana para amar y servir, sin egoísmos. Amén.
Bendiciones abundantes y feliz inicio de semana.
