En tu nombre y bajo tu protección y auxilio nos levantamos y te damos gracias, porque hoy es día especial para alabarte y bendecirte.
Hoy nos das otra lección para comprender la grandeza y generosidad de tu corazón. Señor, no nos has dado ningún guía ciego que nos guíe, sino que eres nuestro único Maestro y, como tus discípulos, somos de lento aprendizaje. Danos ojos claros para mirar en nuestros propios corazones y conciencias, para oscurecerlos con las sombras del amor cuando vemos las faltas de los que nos rodean. Y que podamos inspirar a otros con nuestra vida a vivirla en amor y entrega como la tuya. Permítenos que seamos árboles de esperanza que demos frutos buenos de sinceridad, de servicio y de amor sincero. Riéganos todos los días con tu presencia y el agua de tu bondad para que permanezcamos fortalecidos y no caigamos en la tentación de juzgar a nuestros hermanos. Que podamos sacar confiadamente la mota del ojo de nuestros hermanos porque tenemos verdaderos sentimientos de nobleza y por tu bondad nos conservas en nuestro corazón los instintos del perdón y misericordia, para compartirlos con nuestros hermanos. A ti te alabamos, te bendecimos y te damos gracias.
Un Domingo muy especial, compartido y vivido en familia.
