En este día te damos gracias, Señor, por este mes que nos ha regalado, por los sentimientos con que lo hemos podido vivir, por todo lo que hemos podido sembrar y ahora cosechamos, la grandeza de tu amor, tu presencia en medio de nosotros y el crecimiento de nuestra vida espiritual. Con un corazón agradecido sentimos tu palabra en nuestros corazones para ver los límites en los que podemos estar. No permitas que vayamos a un extremo o al otro porque confiamos más en tu infinita bondad y misericordia, en lo que Tú nos regalas, lo que nos das y lo que haces por cada uno de nosotros. Que nuestros sentimientos sean acordes al cumplimiento de tu santa voluntad y no permitas que ─de una u otra manera─ hagamos mal a nuestros hermanos. Nos has regalado todo para que podamos valernos por cuenta propia. Nuestros miembros, nuestras manos han de ayudar a levantar a nuestro hermano caído en tristeza y soledad; nuestros pies son para salir al encuentro del que pasa necesidad; nuestros ojos para contemplar la sonrisa de nuestros hermanos y nuestra boca para proclamar las maravillas que haces en nosotros.
Gracias, Señor, por todo lo recibido. Desde ahora ponemos en tus manos y te pedimos tu santa bendición. Amén.
Un muy feliz y vocacional jueves lleno de obras buenas y de palabras esperanzadoras.
