Bendito seas, Señor, que nos das la gracia en este día de toda clase de bienes espirituales y materiales. Bendito seas, Señor, por el don de la vida que nos regalas hoy. Bendito seas, Señor, porque estás a nuestro lado. Te damos gracias en este jueves vocacional por recordarnos ─a través del profeta Ageo─ que tú eres lo primero para nosotros, cuando nos dices: "primero construid templo después construís vuestras casas”. Sabemos que no hay vida perfecta si tú no estás presente en medio de nosotros, ya que tú le das sentido a nuestras vidas y a todas nuestras acciones para que den buenos frutos porque están colocados en ti. Ayúdanos a construir el templo de nuestros corazones para que tú puedas habitar en él y allí sólo encontremos sentimientos de gracia, de humildad y sencillez. Al realizar nuestras labores de esta jornada queremos iniciar también nuestra búsqueda en aquellos sentimientos que nos llevan a vivir la intimidad contigo y sentir que tu presencia es bondadosa y misericordiosa. Al celebrar a san Pío de Pietrelcina e inspirados en su ejemplo, te pedimos, Señor, que nos des valentía para vivir nuestra fe, para seguir y confesar tu santo nombre con nuestras palabras, nuestras actitudes, nuestra vida y el amor a nuestros hermanos.
Hoy nuestro propósito sea elevar nuestras súplicas al Dueño de la mies que envíe más trabajadores a su mies.
