Nuestro agradecimiento sincero, porque al despertar, nuestro primer pensamiento va dirigido a Ti, que eres fuente de amor, de bondad y misericordia. Te damos gracias por la semana que culminamos, en la que hemos encontrado muchísimas más satisfacciones frustraciones. Iniciamos nuestro camino de este día meditando tu palabra que es un aliciente más para hacer tu voluntad. Es alentador para nosotros oír que, seamos o no conocidos e influyentes, tanto si nuestros talentos son muchos como si son pocos, todos somos importantes para ti y tú nos necesitas para construir tu cuerpo que es la Iglesia. Gracias por esta confianza que nos das; haznos capaces de construir unidad y comunidad por medio de las gracias y dones con que tú nos enriqueces. Gracias por todos los beneficios, pero especialmente porque nos conoces, sabes dónde vamos dando más frutos de amor.
Hoy en la parábola de la higuera, nos regalas otra lección de amor, de conversión y de paciencia. Tu afirmas que las desgracias no son un castigo divino sino una invitación a la conversión. Los que te escuchamos somos invitados a hacer penitencia. Los males son signos de nuestra fragilidad humana y los acontecimientos tienen que llevarnos a una conversión personal. Es necesario trabajar para nuestra propia conversión y ser pacientes con nuestros hermanos. En la Parábola de la higuera estéril tenemos un elemento que apreciar de los signos de los tiempos: la paciencia de Dios. La higuera se seca y el viñador quiere cortarla al no encontrar frutos en ella; para él es una cuestión de urgencia, pero el cuidador compartiendo la vida dura de los cultivadores nos presenta un símbolo de Dios hacia nosotros: es la de la paciencia. Perdona las veces en que caemos en desesperos y no nos llenamos de tu paciencia para ver los acontecimientos futuros que tú siempre nos regalas. Danos la gracia de esperar y confiar en Ti, de cavar alrededor de los acontecimientos que secan nuestras ilusiones y de abonar con fe y esperanza nuestras vidas para que demos los frutos que Tu anhelas y esperas de cada uno de nosotros. En Ti esperamos y a tu infinito amor y misericordia confiamos. Amén.
Un muy feliz y paciente fin de semana.
