Pasar al contenido principal

23-nov.-2021 martes de la 34.ª semana del Tiempo Ordinario

Gracias infinitas, Señor, por despertar a un nuevo día que esperamos sea pleno de tu amor y tu presencia.

Gracias infinitas, Señor, por despertar a un nuevo día que esperamos sea pleno de tu amor y tu presencia. Hoy nos enseñas que un nuevo templo se va levantando; sus ladrillos no son ahora de barro, sus ladrillos somos nosotros, tus discípulos y los creyentes, que te hacemos presente allí donde estamos. Somos “piedras vivas” que formamos este nuevo templo llamado “Iglesia”, una Iglesia que está presente allí donde un corazón apuesta por ti, donde unos pies dan pasos al encuentro del necesitado, donde unas manos se abren para ofrecerse.

Lo mejor de tu Iglesia no son “la calidad de la piedra y los exvotos”, sino las personas, piedras vivas del nuevo templo que se va edificando, y tú estás en medio de nosotros. Tú eres la cabeza del cuerpo, del cual cada uno somos una pequeña célula sin la cual el cuerpo no sería igual.

Ojalá hoy tomemos conciencia de lo que somos, alguien con quien tú cuentas para morar y para llevar adelante tu obra y establecer tu Reino en medio de nosotros. No sabemos el día ni la hora, pero nos pides estar atentos y así lo queremos hacer. Permítenos vivir este día en tu amor, pero ante todo en esperanza y confianza, esperando en ti, confiando en ti y buscando sólo hacer tu voluntad. CONFIAMOS EN TI, SEÑOR. 

Feliz y bendecido martes.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.