Al iniciar una nueva semana, nuestros sentimientos sean de generosidad desbordante para que todo lo que realicemos sea en cumplimiento de la voluntad del Padre Celestial y todo tenga su santa bendición. Con mucha fe y alegría emprendamos el camino de esta semana. Señor, tú tenías la misma mirada penetrante que el Padre y su mismo amor; por eso fuiste capaz de ver en aquellos niños la inocencia de su corazón y en Zaqueo una promesa de generosidad; en aquella mujer que lloraba un anticipo de evangelización y en aquella viuda que echaba dos céntimos una entrega más generosa que la de otros. Una vez más nos presentas una de tus paradojas evangélicas: curiosamente, los que han echado más, han dado menos; y la que menos ha echado, es la que ha dado más, porque en realidad ha dado parte de sí misma, de lo que le correspondía para su propia vida. Y es que tú no miras las apariencias, sino que miras el corazón.
¿A cuál grupo pertenecemos? ¿A los que dan su tiempo, sus talentos, sus bienes de lo que le sobra o a los que dan de lo que son, de lo que les configura, en definitiva, de los que “se” dan? “¿Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas? La felicidad consiste en el desprendimiento”.
¡Ojalá nosotros seamos de los felices! Hoy santa Cecilia ─patrona de los músicos─ nos ayude a pensar y saber que, como tus discípulos, estamos llamados a ver más allá de las apariencias, teniendo tú misma mirada, percibiendo los detalles, descubriendo lo que a otros se les oculta. Descubriendo en cada hermano un hijo de Dios y en cada acontecimiento una oportunidad para la vida.
Qué hermoso recordar, al inicio de nuestras labores de la semana, que tú bendices y multiplicas la generosidad de corazón. Hoy desde el corazón podamos darte gracias porque viviremos y serviremos en generosidad y bondad, y pedirte que nos des también la gracia de ver con los ojos del corazón. El gesto de tantas “viudas” que nos estimulan con su vida y su ejemplo a elevarnos sobre nuestros egoísmos e inseguridades y empujándonos a fiarnos completamente en Ti y un poco menos en nosotros y de nuestros “tesoros”. Ojalá como la viuda seamos generosos y optimistas. Nuestra Madre nos acompañe y sea nuestro auxilio y protección. Una muy feliz y santa semana vivida con optimismo en solidaridad y mucho amor.
