Gracias, Señor, porque abrimos los ojos y contemplamos un amanecer esperanzador y esperamos que el segundo día de la semana sea lleno de bendiciones. Gracias por todo lo que nos das y nos darás.
“¿Quién decís que soy yo?” Hoy nos reiteras la pregunta de ayer y la retomamos dándote una respuesta cariñosa y de agradecimiento.
“¿Quién dices que soy yo?” “¿Quién soy para ti?”. Es necesario que paremos nuestras actividades y nos planteemos por qué, para qué y por quién vivimos y actuamos. en nuestro encuentro íntimo de oración, abordemos estas preguntas con Jesús: ¿Eres tú, el que llena mi existencia? ¿Te veo como un profeta? ¿solo eres alguien en quién descargar nuestras preocupaciones? ¿eres un Dios que me sirve y me acomoda en cada circunstancia de la vida? ¿O soy capaz de reconocerte como el Mesías, el Hijo de Dios, guía y luz?
Según sea nuestra respuesta será nuestro compromiso. Si sabemos reconocerte como nuestro Salvador ─que viniste y vienes constantemente a nuestra vida y nos ofreces tu Palabra de vida, tu pan de amor, y nos dices “haz esto con los demás”─, esa respuesta nos compromete, nos da vida y paz y hace que nuestra existencia sea plena; que cuando oremos nos encontremos contigo y con el Padre Celestial, que cuando trabajemos nos realicemos como personas y discípulos, que cuando amemos lo hagamos intensamente y con generosidad.
En resumen, que nuestra vida sea dichosa, feliz y plena. Hoy al celebrar la fiesta de la cátedra de Pedro, te pedimos que nos regales palabras de fe y optimismo para proclamarte como nuestro Señor y Mesías y nos fortalezcas en nuestro camino hacia Ti. Amén.
Nuestra Madre sea nuestra fortaleza y Refugio. Feliz, bendecido y testimonial martes.
