Bendecida y optimista mañana nos regalas, Señor. Nuestro corazón agradecido solamente aspira a servirte humildemente y a escuchar tu palabra, para saber a qué nos envías en este día. Como Mateo, queremos seguirte. En él nos muestras cómo avergüenzas a los petulantes e hipócritas y cómo llamas a los pecadores a la tarea de llevar tu Buena Noticia.
Perdona nuestras debilidades y danos la certeza de que podemos contar contigo y con tu amor porque somos débiles y pecadores. Que sepamos compartir tu mensaje y tu vida. Tú comías con recaudadores de impuestos y con pecadores porque te necesitaban espiritualmente. Nosotros te presentamos nuestro corazón humilde y sencillo, para que nos invites y te sientes a la mesa con nosotros porque también te necesitamos.
“Lo que deseo es misericordia, no sacrificio. He venido a llamar no a los justos, sino a los pecadores”. Ayúdanos para que estas palabras cambien nuestra actitud hacia nuestros hermanos, también hacia nosotros mismos; y haznos bondadosos y comprensivos para con todos. Un muy feliz y testimonial martes, vivido en solidaridad, fraternidad y ante todo inspirados en el llamado que tú nos haces: “SÍGUEME”.
