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2-jun.-2022 jueves de la 7.ª semana de Pascua

Segundo

Segundo día de junio para vivirlo ─desde las primeras horas que bondadosamente nos concedes─ dándote gracias por la vida y la salud. Muchas palabras encontramos en tu discurso dirigido al Padre: “Que todos sean uno… Que el amor con que tú me amas esté en ellos, para que yo esté en ellos”.  No hay testimonio más fortalecedor que el ver enlazados y unidos en un mismo amor a los que creemos en ti, como fruto de la presencia viva del Espíritu Santo. Creemos en ti y sabemos que tú nos amas con un amor profundo, confiado y eterno.

Que el Espíritu Santo infunda este amor en los corazones de todos los que creemos en Ti, nuestro Pastor y Salvador. Haz que este amor nos una en un lazo común de comprensión y respeto mutuo y nos disponga a vivir los unos para los otros y a servirnos mutuamente como hermanos. Danos la valentía de Pablo para dar testimonio de tu verdad, con palabras y acciones que ayuden a nuestros hermanos a confiar y esperar en Ti. Que todos seamos UNO como Tú lo eres con el Padre. Amén. Un muy feliz y vocacional jueves, llenos de sentimientos de fraternidad y solidaridad.

Que todos sean uno… Que el amor con que tú me amas esté en ellos, para que yo esté en ellos

ESPÍRITU SANTO

Dios siempre fiel, tu Hijo nos prometió el don del Espíritu, gozo que santifica, fuerza que anima, consuelo que restaura el corazón del mundo, abogado y maestro de la fe y de la vida:

Ven, fuerza y gozo, aliento y esperanza de la Iglesia que quiere ser signo de amor y de misericordia.

Ven, alegría y gozo para quienes hoy lloran en la soledad, en la enfermedad, en la persecución, en la desesperanza.

Ven, refugio y baluarte de quienes avanzan por los caminos de la fe.

Ven, médico y medicina, para que se sane el corazón del mundo, para que encontremos remedio para los dolores del mundo.

Ven, revelación y comunicación de la voluntad divina, para que vivamos en la obediencia de la fe y en la fidelidad a la verdad.

Ven, para que nuestras obras reflejen el amor que Jesús nos regala para ofrecerlo al mundo.

En esta hora amarga de la historia, envíanos, Dios fiel, la presencia y la bendición del Espíritu Santo que sana y consuela, que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.