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2-feb.-2022 miércoles de la 4. ª semana del Tiempo Ordinario

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR.

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR.

Padre Santo, en este día te damos gracias porque recordamos con cariño la presentación de tu Hijo en el templo. Permítenos que esta celebración sea para nosotros el poder vivir plenamente nuestra vocación de hijos tuyos. Hoy permítenos presentar la ofrenda de nuestro corazón para que sea agradable a tus ojos por la humildad y sencillez con que lo hacemos. Al igual que el anciano Simeón y Ana, te damos gracias porque nuestros ojos han contemplado las maravillas de tu amor.

Hay luz en nuestras mentes y corazones. No permitas que guardemos tu luz, escondida bajo la sombra de nuestra mediocridad, sino que brille en nuestras palabras y en nuestras obras, para que iluminen los pasos de nuestros hermanos que buscan la verdad.

Como el anciano Simeón, hoy te damos gracias con sus palabras "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo ir en paz, porque mis ojos han contemplado a tu salvador".

A ti madre, Celestial Princesa, te pedimos nos perdones los momentos en que la espada de nuestra desobediencia ha sido un dolor para ti. danos tu auxilio para que en la alegría y el gozo de este día sintamos tu presencia y tu amor. Recibe nuestra oración por todos aquellos consagrados y consagradas que han entregado su vida generosamente en el servicio a los hermanos. Guárdalos y protégelos. Felicidades para nuestras queridas hermanas y religiosos en las diferentes Comunidades y carismas, el Señor sea su fortaleza y Nuestra Madre la Virgencita su auxilio y protección. El Dueño de la Mies aumente las vocaciones a la vida religiosa. Amén. Un muy vocacional miércoles de Vida Consagrada. Pensemos en este día: ¿Cómo me estoy consagrando a Dios? ¿Qué ofrendas le voy a presentar al Señor?

 

ORACIÓN

Padre amado, te confío a todos mis seres queridos, encomendando sus proyectos y acciones a la sabiduría y fortaleza de la Sagrada Familia de Nazaret, que venció todos los obstáculos y supo ganarse el sustento diario a base de trabajo y esfuerzo.

Gracias, Divino Maestro, por cuidar de los míos. Te reconozco como mi todo, como mi Señor y Rey, nada soy sin Ti, sin tu amor, sin tu bendición. Tú eres el amigo que nunca falla, por eso, Sé que, de manera muy especial, me llevas en tus brazos, sanas mis heridas, restauras mi fe, para que yo también pueda ser bendición y fortaleza para mi familia. Amén. (Autor: Qriswell J. Quero de Pérez

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, Pbro.