Buen y bendecido amanecer, para iniciar este día en tus manos. Día dedicado a Ti y a las personas que amamos. Buen tiempo para meditar tu palabra y descubrir tu querer y voluntad.
¿Quién es mayor? La respuesta a esta pregunta nos la das Tú, Señor, que nos regalas el saber servirnos unos a otros; tú que, eres dador de todos los buenos dones, danos un deseo sincero de pertenecer al grupo de los últimos y de los más pequeños, como personas que sabemos cómo servir generosamente y sin aires de superioridad a nuestros hermanos y a todos los que nos rodean, especialmente a los más necesitados, a los que viven en soledad y a los frágiles. Tus preferidos son los niños, los débiles y humildes, a quienes amas. Danos la ocasión de servir con gran entrega y sin despreciar o menospreciar a los pequeños.
Que sepamos entregarnos sin cálculos ni reservas a ti y también los unos a los otros. En este día dedicado a ti, a tu amor y misericordia, danos la gracia y la disposición para tomar nuestro camino y acercarnos inocente y humildemente a nuestros hermanos. Hoy te pedimos, Señor, el don de la sabiduría que únicamente viene de ti y que nos trae verdaderamente la rectitud de vida y de servicio, de entrega y disponibilidad. Amén. Disfrutemos este domingo en familia y teniendo como centro a nuestros niños, que siguen siendo lo más hermoso que nos has regalado, para guiarlos, orientarlos y ante todo amarlos y comprenderlos.
