Nuevos rumbos, nuevas esperanzas y deseos de hacer las cosas según tu voluntad inundan nuestro pensamiento en este día que iniciaremos por pura bondad tuya. Que hoy nuestra jornada sea para amarte y servirte en nuestros hermanos permaneciendo unidos a Ti. Nos dices que eres la verdadera vid de vida y nuestra fuente de fortaleza. Ayúdanos a vivir tu vida como sarmientos vivos adheridos a la vid, y a dar frutos abundantes de justicia, amor y paz. Que nuestra unión contigo se haga visible mediante nuestra fraternidad y generosidad, en nuestra unidad como verdaderos hermanos, para que estés visiblemente presente entre nosotros. Gracias, Señor, por ser la vid, fuente del vino que alegra el corazón, unifica y da vida; porque podemos alimentarnos con el pan de fortaleza; para que vivamos en Ti y Tú en nosotros y demos fruto de unidad y de amor, de solidaridad y servicio. Te damos gracias por colmarnos con la savia de tu vida.
Queremos seguir viviendo unidos a Ti y con los hermanos, para que en las incertidumbres de la vida sigamos creyendo, esperando y construyendo juntos el reino de fraternidad y de amor. Cuando caminemos un poco a ciegas en la oscuridad, en días de dificultad y sufrimiento, danos la convicción de nuestra fe y la certeza de que estás siempre con nosotros y con nuestros hermanos. Gracias por permanecer en nosotros y dejar que el Padre celestial nos pode de nuestras desesperanzas e incertidumbres para que, unidos a Ti, seamos capaces de dar los frutos que esperas de nosotros. Amén.
Un muy fructífero miércoles, vivido en unidad y solidaridad.
