En este maravilloso amanecer que nace para nosotros, nuestro corazón se eleva a Ti y da gracias por el don de la vida y un nuevo despertar. Señor, muchos de nosotros nunca disfrutamos tanto como ahora del bienestar y la vida, y por eso nos hemos vuelto engreídos y satisfechos de nosotros mismos, muchas veces felices en nuestro pequeño mundo egoísta. Haz que nuestros oídos permanezcan abiertos a tu palabra y nuestros corazones abiertos a ti y también a nuestros hermanos. No permitas que, en nuestra situación de bienestar, nos olvidemos de ti y de los demás o que pongamos nuestra esperanza solo en nosotros mismos. Danos la inquietud de buscarte a Ti en todo momento. Tú sabes lo que hay en nosotros ─en nuestro corazón─ y dónde está nuestro tesoro. Danos fe no en nosotros mismos o en lo que nuestras manos han hecho, sino en lo que podemos construir contigo, para que todo lo que somos y hacemos sea un don que procede de tu generosa bondad y misericordia y fruto de nuestro trabajo.
Gracias, Señor, por las palabras que hoy nos regala Jeremías y que nos ayudan a saber descubrir tu presencia en los “hermanos Lázaros” que encontraremos en nuestro diario vivir: “Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua”. Bendícenos, guárdanos y protégenos y danos la gracia de tu amor. Nuestra Madre Santísima nos acompañe y sea nuestro auxilio. Amén.
Un muy feliz, vocacional y bendecido jueves.

