Amanece y brilla para nosotros la luz de un nuevo día que gracias a tu generosidad nos regalas, para honrarte, bendecirte y amarte. Tú hiciste que tomáramos conciencia de la profundidad de tu amor cuando entregaste tu vida por nosotros. Nos pides que nos amemos unos a otros como Tú nos has amado, porque lo haces sin medida y hasta el fin. Sin embargo, nuestro amor permanece frágil y voluble; siempre se nos queda corto. Danos un poco de tu mismo amor; que sea un amor confiable y duradero como el tuyo, siempre respetuoso de los demás, siempre inventivo y nuevo; y que se arranque de sí mismo para alcanzar a los hermanos, especialmente a los pobres y a los necesitados. Gracias por el amor que nos has mostrado. Que nuestro amor dé testimonio de todo el amor que hemos recibido de Ti. Ayúdanos a cultivar, alimentar, guardar y defender el amor como el Don más preciado que nos has regalado. Permítenos el descanso de este día, que repare nuestras fuerzas para retornar a nuestras labores; que podamos permanecer unidos y tomemos tu mandamiento del amor para amarnos unos a otros como Tú nos amaste. Que veamos esperanzadoramente una semana nueva como un cielo nuevo, porque Tú nos lo concedes.
Un muy feliz y descansado Domingo. Recordemos las palabras del libro del Apocalipsis: “TODO LO HAGO NUEVO”.
