Otra noche de sueño reparador que nos ayuda a levantarnos en esta mañana, con deseos grandes y energía renovada a iniciar esta jornada, echando en tu nombre las redes de la ilusión. queremos hacerlo con seguridad y confianza, sabiendo que te escuchamos y que tú nos libras para que no endurezcamos nuestros corazones y al contrario con un corazón como el tuyo seamos generosos y exclamemos: “si quieres, tú lo puedes”.
Haz que, siguiendo tu ejemplo, seamos personas que comprendamos al que sufre y nos pide ayuda y que lo hagamos con palabras cálidas de acogida y con obras de ánimo y aliento. Disponnos no sólo a compartir nuestras riquezas y nuestras pobrezas, sino también a recibirnos los unos a los otros y a tocar nuestros corazones unos a otros con nuestro cariño y amor.
¡Qué felicidad cuando podemos aceptarnos mutua y plenamente como somos, sin juzgar, sin condenar, sin envidiar, sin despreciar a nadie, sin tratar de modelar a los demás conforme a nuestra propia imagen y semejanza! Hoy, permite que expresemos como el leproso: “Si quieres, puedes limpiarme, Señor”; límpianos de las lepras que muchas veces no nos dejan ser felices. Ayúdanos para que proclamemos las maravillas en nuestros hermanos y nos apoyemos unos a otros, con tu bendición.
Que su santa bendición descienda sobre nosotros y nos guíe por caminos de amor y solidaridad. Amén.
Feliz y bendecido jueves, lleno de la presencia del Señor y de María Santísima.
