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12-ene.-2022 miércoles de la 1. ª semana del Tiempo Ordinario

“Habla, Señor, que tu siervo escucha; aquí estoy para hacer tu voluntad”

Al contemplar la belleza de esta clareada mañana y el radiante sol que la ilumina, te pedimos que nuestros corazones sepan agradecer el don de la vida. Señor, tú pasaste haciendo el bien, curando y llevando palabras de esperanza, por eso hoy elevamos nuestra oración pidiéndote que cada pequeña porción de angustia y dolor nos lleve a una más profunda comprensión de nosotros mismos, de la vida y de nuestros hermanos y nos ayude a estar más cerca de ti. Danos el espíritu de fortaleza para mantenernos firmes en nuestras pruebas, para crecer a través de ellas y para mantenernos al lado de los que viven en tristeza, soledad y en sufrimiento. Que este sea nuestro modo de compartir en la vida de cada día tu sacrificio.

 ¿Quién aparte de ti puede entender mejor nuestro dolor y sufrimiento? Ya que experimentas nuestras tentaciones, nuestros sufrimientos y dificultades por nuestro bien. Tú sabes cómo es nuestra vida y permaneces a nuestro lado en momentos difíciles. Ayúdanos a tener la alegría que tuvo la suegra de Pedro al verse recuperada para que, venciendo las fiebres del egoísmo, la pereza, la falta de amor y la indiferencia, podamos levantarnos para servir con optimismo a todo aquel que nos requiera en este día. Hoy ─como Samuel─ te responderemos: “habla, Señor, que tu siervo escucha; aquí estoy para hacer tu voluntad”.

Bendícenos, guárdanos y protégenos y que María sea nuestra compañía. Amén.

Un muy optimista, esperanzador y feliz miércoles.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.