Pasar al contenido principal

10-sep.-2021 viernes de la 23.ª semana del Tiempo Ordinario

Terminamos una semana laboral y nuestro corazón se alegra con los sentimientos de amor y de benevolencia que tú nos regalas este día.

Terminamos una semana laboral y nuestro corazón se alegra con los sentimientos de amor y de benevolencia que tú nos regalas este día. Gracias por esta palabra que meditamos en el corazón y que nos hace saber que Tú eres justo y santo, paciente y tolerante con nosotros, tus discípulos, tardos en aprender y débiles de corazón. Tú ves nuestras faltas y las de la gente, pero no has venido para condenar sino para perdonar y salvar.

Hoy te pedimos que nos des ojos limpios y claros para mirar dentro de nuestro corazón y nuestra conciencia; ayúdanos a comprender que necesitamos limpiar nuestros ojos de ideas y criterios preconcebidos; que debemos pasar de ser fiscales de los demás a ejercer la autocrítica. No sea que guiar a los demás sea más dominio egoísta que una ayuda sincera. ¿Qué tenemos que limpiar en nuestros ojos? Las ganas de ser maestro de todos y dominar, de querer ser más que los demás. Quedar ciegos por el afán de las riquezas, del orgullo del egoísmo. Debemos juzgar sin tener ideas o criterios preconcebidos, sin proyectar sobre nuestros hermanos nuestras flaquezas y pecados propios.

Solo nos queda una regla de oro: Mirar con tus ojos; ojos que no condenan, sino que se compadecen. Mirar con tu mirada a los inocentes, a los que sufren, porque solo así habrá luz y verdad en nuestros juicios y en nuestras acciones. Mirar como Tú miraste a la mujer adúltera, a Pedro que te negó, a la Samaritana que tuvo sed. Ayúdanos para que nuestras miradas, sean miradas desde el corazón, con sentimientos de misericordia de bondad y de verdadero amor. Amén.

Un muy feliz y misericordioso viernes con miradas del corazón y con los ojos De Dios. Pensemos en lo que nos dice Jesús: ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

Los abrazo y los bendigo.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.