Contemplar lo que nos regalas en cada despertar es nuestra mayor motivación para iniciar una nueva jornada y hacerlo con sentimientos de gratitud. Gracias, Señor, por la vida, gracias por nuestras familias, por nuestros trabajos, pero ante todo gracias por tu presencia. No queremos ser como los nueve leprosos curados que no regresaron para agradecer y dar gloria a Dios, queremos ser como el samaritano que vuelve a darte gracias. Con frecuencia olvidamos agradecer por los dones recibidos, a pesar de que es más lo que nos das que lo que necesitamos. No permitas que olvidemos que tu amor llega a nosotros por medio de la gente que se preocupa de nosotros y nos ayuda. Por todo el bien inmenso que hemos recibido, te damos gracias. De ti procede todo lo que somos y tenemos, sobre todo la vida, el perdón y el amor.
Hoy te pedimos que nos concedas un corazón agradecido; que seamos agradecidos por las cosas buenas, no solamente por tener éxitos en la vida o por la felicidad de sentirnos realizados, sino por tenerte a ti. Como el samaritano, volvemos a ti a darte gracias por lo que somos y tenemos, anhelamos tu palabra: “tu fe te ha salvado”. Bendícenos en este día y guárdanos en tu amor.
San León magno nos recuerda que la fe se traduce en la vida; si hay que renunciar a las comodidades, hagámoslo gustosos con tal de servirte verdaderamente. Hoy nuestros sentimientos sean los de un corazón agradecido; Señor, que caminemos en tu dirección, en el servicio la solidaridad y la fraternidad. Amén.
Feliz y agradecido miércoles.
