10-abr.-2022 Domingo de Ramos

En este amanecer, que bondadosamente recibimos de tu generosidad, te damos gracias por el don de la salud y bienestar. Queremos iniciar el camino que recorriste y que fue de entrega y amor pero sabemos que no todos los días son días de alegría y felicidad, que hay también días nublados y deprimentes, de sufrimiento, de frustraciones y fracasos. Pero hoy, Domingo de Ramos tenemos claridad para saber que ésta fue la suerte libremente aceptada por ti. Primero te veremos aclamado en un pequeño triunfo, pero enseguida escuchamos cómo te conducen a la muerte. En la Noche de Pascua oiremos el pregón pascual proclamando con claridad que tu muerte te condujo al triunfo de tu propia resurrección; oiremos también sobre el perdón y la vida que tú nos traes.
Hoy nos unimos a tu triunfo y en tu pasión y muerte, te pedimos que transformes nuestras vidas y nuestra muerte y las hagas tan aceptables como la tuya misma. Danos el don de la fortaleza, para que estos días sean de verdadero cambio interior y de recogimiento en tu amor. Fortalécenos en tu amor y permite que carguemos la cruz de la esperanza, sirviendo a nuestros hermanos y amando como Tú nos has amado. Recordemos que: no hay Gloria sin cruz; no hay tierra prometida sin pasar por el desierto; no hay Monte Tabor sin monte Gólgota; no hay Rosa sin pasar por el tallo y las espinas; no hay Alegría sin pasar por el sufrimiento. Amén.
Un muy feliz y santo Domingo de Ramos y vivámoslo en unidad y fraternidad.
Reflexión papa Francisco
Jesús entra en Jerusalén sobre un humilde burrito. La gente espera para la Pascua al libertador poderoso, pero Jesús viene para cumplir la Pascua con su sacrificio. Su gente espera celebrar la victoria sobre los romanos con la espada, pero Jesús viene a celebrar la victoria de Dios con la cruz. ¿Qué le sucedió a aquella gente? Admiraban a Jesús, pero no estaban dispuestas a dejarse sorprender por Él... También hoy hay muchos que admiran a Jesús, porque habló bien, porque amó y perdonó, porque su ejemplo cambió la historia, y tantas cosas más. Lo admiran, pero sus vidas no cambian. Porque admirar a Jesús no es suficiente. Es necesario seguir su camino.
Recomendado
La oración, cuando es rezada con fe y humildad de corazón, se convierte en una poderosa fuerza que llega hasta el Trono de Dios. No nos olvidemos de orar a diario.
