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1-jun.-2022 miércoles de la 7.ª semana de Pascua

Iniciamos el mes del Sagrado Corazón

Pasan los días y comenzamos la experiencia de la mitad de año. Queremos iniciar otro día y otro mes dándote gracias anticipadas por lo que él representará para cada uno de nosotros.

Te pedimos, Señor, que ─al iniciar este mes dedicado a tu Sagrado Corazón─ sembremos semillas de fe y cosechemos abundantemente frutos de esperanza; semillas de caridad y cosechemos frutos de servicio y entrega. Regálanos las semillas que tú quieres que sembremos, pero ante todo regálanos tu bendición para que todo sea multiplicado de acuerdo con tu querer. Iniciaremos este tiempo llenos de alegría y optimismo, haciendo que cada día sea mejor que el anterior.

San Justino mártir ─a quien celebramos en este día─ nos regale su testimonio de caridad y entrega a tu amor. Él no cesó de buscar la verdad hasta que te encontró a ti. Que, como él, estemos también nosotros inquietos hasta que hayamos descubierto toda la profundidad de tu amor.

Tú, nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, en tu oración sacerdotal, ruegas al Padre por tus discípulos y hoy por nosotros. Danos la gracia de tu bondad y tu amor y que el Padre celestial nos guarde de todo mal. Amén.

Vayamos con confianza e iniciemos nuestras actividades con mucha fe, confiados en tu Corazón bondadoso y misericordioso.

Feliz inicio de mes, bendecidos y consagrados a la protección maternal de la Virgencita.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO

Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.